La carne supera a las escamas en valor local
Investigadores de la Universidad de Cambridge documentaron un patrón sorprendente tras entrevistar a más de 800 cazadores y comerciantes en Nigeria: casi la totalidad de pangolines capturados tiene como destino final las cocinas locales, no los mercados internacionales.
Los datos son contundentes. Mientras que el 98% de estos animales se caza específicamente por su carne, aproximadamente el 70% de sus valiosas escamas simplemente se desecha como material de desecho.
"La realidad sobre el terreno es completamente diferente a lo que imaginábamos", explica el Dr. Charles Emogor, autor principal del estudio y fundador de la organización Pangolino. "Los cazadores nos confirmaron que la carne puede valer entre tres y cuatro veces más que las escamas en los mercados locales."
El pangolín: manjar gastronómico ancestral
La investigación incluyó un estudio comparativo fascinante sobre preferencias culinarias regionales. Los científicos pidieron a cazadores y residentes locales que calificaran el sabor de casi cien especies animales diferentes consumidas en la zona, desde ganado doméstico hasta fauna silvestre diversa.
El resultado fue revelador: las tres especies principales de pangolín africano obtuvieron las puntuaciones más altas, con promedios cercanos a nueve sobre diez puntos. El pangolín gigante alcanzó el primer lugar como la carne más apetecible de toda la región.
Esta preferencia gastronómica tiene raíces culturales profundas. En muchas comunidades, la carne de pangolín se reserva para ocasiones especiales y se considera especialmente beneficiosa para mujeres embarazadas, con la creencia tradicional de que contribuye al desarrollo de bebés fuertes y saludables.
Caza oportunista, no especializada
Contrario a lo que se podría esperar de un comercio internacional lucrativo, la captura de pangolines en África occidental es predominantemente casual. El 97% de los animales se atrapa de manera oportunista durante otras actividades de caza o incluso mientras las personas trabajan en sus campos.
La facilidad de captura contribuye significativamente a esta situación. Los pangolines poseen un mecanismo de defensa que, paradójicamente, los hace vulnerables: cuando se sienten amenazados, se enrollan en una bola compacta, facilitando enormemente su recolección manual.
"La caza especializada de pangolines prácticamente no existe", señala Emogor. "La mayoría son capturados por cazadores que simplemente buscan cualquier tipo de presa disponible."
Implicaciones para la conservación
Estos hallazgos revolucionan el enfoque necesario para proteger a estas especies en peligro crítico de extinción. Si el consumo local impulsa principalmente la caza, las estrategias de conservación deben recalibrarse hacia intervenciones comunitarias en lugar de centrarse únicamente en combatir redes internacionales de tráfico.
El estudio sugiere que programas enfocados en seguridad alimentaria local, combinados con patrullas contra la caza furtiva y ordenanzas comunitarias, podrían resultar más efectivos y económicos que las operaciones contra el crimen organizado internacional.
Una amenaza multifacética
Los pangolines enfrentan lo que los expertos describen como una "tormenta perfecta" de amenazas. Son fáciles de capturar, tienen ciclos reproductivos lentos, resultan altamente apetecibles para el consumo humano, y enfrentan creencias erróneas sobre sus propiedades medicinales. Adicionalmente, la destrucción continua de su hábitat forestal agrava su situación.
"Estamos hablando de 80 millones de años de evolución en riesgo", advierte Emogor, quien creció cerca del Parque Nacional Cross River sin ver un pangolín vivo hasta los 25 años. "Son los únicos mamíferos con escamas del planeta, descendientes de linajes que coexistieron con los dinosaurios."
Un enfoque renovado
La investigación, que abarcó 33 ubicaciones en la región forestal del río Cross durante el período 2020-2023, coincidió con la muerte estimada de 21,000 pangolines anuales solo en esa área.
Estos datos, respaldados por patrones similares observados en países como Camerún y Gabón, sugieren que el fenómeno se extiende por toda África subsahariana, requiriendo un replanteamiento continental de las estrategias de conservación.
El mensaje es claro: para salvar al mamífero más traficado del mundo, debemos entender primero las motivaciones reales detrás de su caza. Solo con información precisa sobre las verdaderas causas del problema podremos diseñar soluciones efectivas que protejan tanto a las especies como a las comunidades que dependen de ellas.
Fuente: Nature Ecology & Evolution