¿Pueden las aves escapar al cambio climático? Un estudio revela sus límites ante el calentamiento global
Incluso las aves, con su capacidad de volar, apenas logran evitar el calentamiento global, según revela un estudio de Yale basado en 406 especies de Norteamérica
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
A medida que el aumento de las temperaturas globales transforma los ecosistemas del planeta, las especies animales enfrentan un dilema, adaptarse o huir. Durante mucho tiempo, se asumió que las aves, con su capacidad de volar, estaban mejor preparadas para este desafío.
Sin embargo, un nuevo y revelador estudio de la Universidad de Yale descubre que pocas especies de aves pueden realmente escapar a las crecientes presiones de un mundo en calentamiento. Los hallazgos fueron publicados el 28 de mayo en la revista Nature Ecology and Evolution.
"No pueden desplazarse con la suficiente rapidez ni distancia para seguir el ritmo del cambio climático", afirma Jeremy Cohen, autor principal del estudio e investigador en Yale. El estudio fue realizado en colaboración con el laboratorio del coautor Walter Jetz, profesor en Yale.
Cohen y Jetz analizaron datos sobre los movimientos de 406 especies de aves norteamericanas, recopilados por observadores ciudadanos durante dos décadas. Cruzaron esta información con los cambios de temperatura local correspondientes.
Los investigadores encontraron que, efectivamente, durante el verano, las especies de aves se reubicaron, en promedio, entre 64 y 80 kilómetros hacia el norte. Algunas también se desplazaron a mayores altitudes para buscar alivio.
Este movimiento hacia el norte ayudó a las aves a evitar un aumento de temperatura de aproximadamente 1,28 grados Celsius. Esto es cerca de la mitad del aumento que habrían experimentado si se hubieran quedado en el mismo lugar.
No obstante, y este es el punto crítico, las aves aún experimentaron un aumento de temperatura de 1,35 grados Celsius en promedio durante los meses de verano, en comparación con las temperaturas en su hábitat original de hace 20 años.
Durante los meses de invierno, la situación fue aún menos favorable. Las aves solo lograron limitar su exposición al calentamiento en un escaso 11% gracias a sus desplazamientos.
En invierno, estas poblaciones de aves experimentaron un aumento de temperatura de 3,7 grados Celsius en promedio a lo largo de los 20 años. Sus movimientos apenas redujeron su exposición potencial en medio grado Celsius.
La capacidad de las aves para escapar de las temperaturas más altas también varió significativamente según la especie. En general, más del 75% de las aves lograron alcanzar climas ligeramente más frescos.
Sin embargo, algunas especies, como el cucarachero, nativo de los desiertos y sistemas áridos de Norteamérica, no se desplazaron en absoluto. Esto las hace particularmente susceptibles a los cambios en sus nichos ambientales.
Estas aves, denominadas "desplazantes de nicho" climáticos, podrían tener una capacidad de vuelo limitada. También podrían verse impedidas de abandonar su hábitat actual o de competir por él en nuevas ubicaciones debido a necesidades específicas de hábitat a pequeña escala y dependencias ecológicas.
Las especies de aves capaces de volar largas distancias fueron las que lograron limitar en mayor medida su exposición a climas más cálidos. Un ejemplo es la reinita aliazul, que viajó más de 160 kilómetros hacia el norte.
Esta reinita experimentó dos grados menos de calentamiento que si se hubiera quedado en el mismo lugar. Pero incluso estas aves ahora enfrentan temperaturas que superan las que conocían en su hábitat original hace dos décadas.
Las implicaciones de estos hallazgos son aún más preocupantes para las especies que son mucho menos móviles que las aves, como los reptiles y los mamíferos. Sus opciones para escapar del rápido calentamiento son considerablemente más limitadas.
El cambio climático, concluyen los autores, está ampliando la brecha entre el nicho climático en el que las especies han evolucionado durante miles de años y lo que realmente experimentan en sus zonas de origen.
“En un sistema continental excepcionalmente bien estudiado, observamos que incluso un grupo altamente móvil, como las aves, es incapaz de reubicarse con la suficiente rapidez", afirmó Jetz.
"Esto plantea profundas preocupaciones sobre la capacidad de todas las demás especies menos móviles y menos conocidas para persistir en un mundo más cálido", añadió. Jetz urgió a una mejor comprensión y gestión de las víctimas más probables del cambio climático para evitar una "inminente crisis de extinción".
Fuente: Basado en información publicada en la revista científica Nature Ecology & EvolutionContinúa informándote
Satélites revelan las emisiones reales de metano del sector energético en todo el mundo
Satélites de alta resolución permiten medir las emisiones reales de metano del sector energético, revelando fugas ocultas en instalaciones de petróleo, gas y carbón en todo el mundo
La “desaparición” del invierno en algunas regiones: qué está pasando
El invierno está perdiendo frío, continuidad y nieve en varias regiones del mundo, un cambio ligado al calentamiento global que altera ecosistemas y actividades humanas
Las presas artificiales que imitan a los castores muestran beneficios clave frente al cambio climático
Las presas artificiales que imitan a los castores muestran beneficios clave al enfriar ríos, retener agua y mejorar la resiliencia frente al cambio climático
Científicos alertan: la Amazonia está pasando a un clima “hipertropical” sin precedentes
La Amazonia entra en un clima “hipertropical” sin precedentes, con sequías extremas y mayor mortalidad de árboles que ponen en riesgo su papel como sumidero de carbono
El país que quiere prohibir la venta de coches de gasolina antes de 2030
Suecia estudia adelantar a 2025 la prohibición de vender coches de gasolina y diésel tras un análisis que advierte que 2030 no basta para cumplir sus metas de emisiones
Descubren el papel oculto del fondo marino en el derretimiento de las plataformas de hielo antárticas
Un estudio revela que la forma del fondo marino dirige el calor del océano hacia la base de las plataformas de hielo antárticas, acelerando su derretimiento y el retroceso glaciar