1. Contexto: cómo se desencadenó la crisis de 2026
Cuba vive en marzo de 2026 lo que múltiples analistas describen como su peor crisis desde el llamado "Período Especial" de los años noventa. La situación actual no surgió de un solo evento, sino de la acumulación de factores estructurales agravados por un detonante geopolítico concreto: la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela a principios de enero de 2026, que derrocó al gobierno de Nicolás Maduro y cortó de raíz el principal suministro petrolero de la isla.
Venezuela era el aliado energético más importante de Cuba. Durante años, el régimen chavista proporcionó la mayor parte de los aproximadamente 110.000 barriles diarios que la economía cubana necesitaba para funcionar. Esa cifra ya se había reducido drásticamente —hasta unos 30.000 barriles diarios en los últimos años— pero con la caída de Maduro, el flujo se redujo a cero.
El 29 de enero de 2026, el presidente Donald Trump firmó la orden ejecutiva 14380, que declaró una emergencia nacional y estableció un bloqueo efectivo sobre el petróleo destinado a Cuba. Washington comenzó a interceptar petroleros con rumbo a la isla, incluyendo embarcaciones de la empresa mexicana Pemex, y amenazó con aranceles a cualquier país que intentara abastecer de crudo al gobierno cubano.
Según The New York Times, este es el primer bloqueo efectivo de Estados Unidos contra Cuba desde la Crisis de los Misiles de 1962.
México, que había mantenido envíos de petróleo a Cuba, suspendió temporalmente las entregas el 27 de enero bajo la presión de Washington. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la decisión como "soberana", aunque posteriormente envió dos barcos de ayuda humanitaria a la isla. La estrategia estadounidense ha sido descrita como una política de presión máxima, con Trump llamando públicamente a Cuba a negociar antes de que las consecuencias fueran irreversibles.
2. Crisis energética: un país a oscuras
El impacto más visible e inmediato de la crisis es el colapso del sistema eléctrico nacional. Cuba depende del petróleo para más del 90% de su generación de energía, y sin importaciones suficientes, el país se ha sumergido en apagones masivos que afectan hasta al 64% del territorio nacional durante las horas pico.
Déficit récord de generación
Los datos de la Unión Eléctrica (UNE) son contundentes. El 3 de marzo de 2026, la disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional era de apenas 1.155 MW frente a una demanda de 2.220 MW, dejando más de 1.000 MW sin cubrir. La máxima afectación registrada en los últimos días alcanzó los 1.947 MW de déficit. Estas cifras reflejan un sistema al borde del colapso total.
El 4 de marzo, una avería en la caldera de la central termoeléctrica Antonio Guiteras —el mayor bloque unitario de generación del país, ubicada en Matanzas— dejó sin electricidad al oeste y centro de Cuba, incluida La Habana, afectando a aproximadamente dos tercios del territorio nacional.
Infraestructura obsoleta y deteriorada
El problema no es solo la falta de combustible. Las centrales termoeléctricas cubanas tienen en promedio más de cuatro décadas de antigüedad, con una vida útil de diseño de solo 25 años. Operan con crudo pesado nacional de alto contenido de azufre, que corroe las calderas y multiplica los costos de mantenimiento. Solo en 2025 se registraron seis apagones masivos en la isla, antes incluso de que se intensificara el bloqueo petrolero.
Ante la crisis, el régimen implementó teletrabajo obligatorio en la administración pública, redujo la semana laboral a cuatro días, suspendió la venta minorista de diésel, racionó severamente la gasolina, cerró empresas estatales no esenciales y eliminó el suministro de queroseno para aviones en los aeropuertos del país.
Aunque Cuba ha incorporado 51 nuevos parques solares fotovoltaicos con financiamiento chino, su aporte resulta insuficiente frente a un déficit nocturno de casi 2.000 MW, cuando la demanda aumenta y la energía solar desaparece. El sistema carece de capacidad de almacenamiento energético, lo que hace que las renovables no puedan compensar el colapso de la generación termoeléctrica en el corto plazo.
El resultado visible es dramático: las mulas y la leña han vuelto a ser fuentes de energía cotidianas en zonas rurales. Muchos habitantes de La Habana acumulan reservas de carbón, adquieren motos eléctricas o, quienes pueden permitírselo, instalan paneles solares individuales.
3. Inflación y economía: el salario que se evapora
La crisis energética se superpone a una debacle económica que lleva más de cinco años en curso. La economía cubana se contrajo aproximadamente un 5% en 2025, según estimaciones del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), un organismo oficial. Esto representa el tercer año consecutivo de retroceso y eleva la caída acumulada del PIB a más del 15% desde 2020.
La brecha entre las cifras oficiales y la realidad
La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) reportó una inflación interanual del 14,07% para 2025 en el mercado formal. Sin embargo, esta cifra excluye los precios del mercado informal, donde la mayoría de los cubanos realmente compra sus alimentos y productos básicos.
El economista cubano Pavel Vidal estima que la inflación real en 2025 rondó el 70%, al incorporar los precios del mercado informal. El economista Pedro Monreal ha calificado a 2025 como el peor año de estanflación desde 2020, combinando contracción económica con inflación elevada de forma simultánea.
| Año | Inflación oficial (IPC) | Variación del PIB |
|---|---|---|
| 2021 | 77% | — |
| 2022 | 39,07% | — |
| 2023 | 31,34% | — |
| 2024 | 24,88% | -1,1% |
| 2025 | 14,07% | ~-5% |
El salario no alcanza
Con un salario medio de aproximadamente 5.839 pesos cubanos (CUP) según la ONEI, los cubanos enfrentan precios inalcanzables para los productos más básicos. Una libra de pollo cuesta entre 440 y 480 CUP, el lomo de cerdo alcanza los 1.200 CUP por libra, y el litro de aceite se ubica en 1.100 CUP. Prácticamente todo el salario mensual se necesita para comprar apenas unas pocas libras de carne o arroz.
La dolarización creciente agrava la situación: el euro se cotiza a 420 CUP en el mercado informal, lo que significa que quienes no reciben remesas del exterior quedan atrapados en una economía sin respaldo real. Comer carne o tomar leche se ha convertido en un lujo, y la dieta de millones de cubanos se reduce a arroz, viandas y algunas legumbres cuando están disponibles.
4. Emigración masiva: Cuba se vacía
Quizás el indicador más revelador de la profundidad de la crisis es el éxodo masivo de población. Más de un millón de personas han abandonado Cuba desde las protestas del 11 de julio de 2021, un fenómeno sin precedentes en la historia de la isla que ha reducido la población efectiva de 11,3 millones a un estimado de entre 8,6 y 8,8 millones de habitantes —niveles comparables a los de mediados de la década de 1980.
A finales de 2024, la propia ONEI reconoció una población de 9.748.007 habitantes, con 307.961 personas menos que el año anterior y una tasa de decrecimiento de -30,6 por cada mil habitantes. Sin embargo, investigadores independientes como el demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos estiman cifras aún más bajas, señalando que Cuba podría haber perdido hasta 1,79 millones de personas entre 2021 y 2024.
Nuevos destinos del éxodo cubano
El mapa migratorio cubano ha cambiado radicalmente. Si bien Estados Unidos sigue siendo un destino importante, las políticas restrictivas de la administración Trump —cancelación del sistema CBP One, intensificación de deportaciones y retórica de tolerancia cero— han redirigido los flujos hacia otros países.
Brasil se ha convertido en uno de los destinos más dinámicos: entre enero y octubre de 2025 se registraron casi 35.000 solicitudes de refugio de cubanos, casi duplicando la cifra de todo 2024. En el primer trimestre de 2025, las solicitudes de cubanos superaron por primera vez a las de venezolanos, un hecho histórico. España, México y Uruguay también reciben flujos crecientes, impulsados por vínculos históricos, facilidades legales y redes de apoyo ya establecidas.
Nicaragua canceló los viajes sin visado para cubanos en febrero de 2026. Esta frontera era una ruta frecuente de salida utilizada por miles de migrantes desde 2021. La medida se interpreta como una concesión del gobierno de Daniel Ortega a presiones estadounidenses.
Impacto demográfico
Se estima que el 77% de los emigrantes cubanos tiene entre 15 y 49 años, y el 56% son mujeres. Esta emigración femenina en edad fértil, combinada con una tasa de fecundidad de apenas 1,5 hijos por mujer —muy por debajo del nivel de reemplazo de 2,1—, profundiza el envejecimiento acelerado de la población que permanece en la isla. Cuba no ha alcanzado el nivel de reemplazo poblacional desde 1977. Comunidades rurales se despueblan y ciudades como La Habana pierden jóvenes de forma acelerada.
5. Impacto humanitario: los más vulnerables
Las Naciones Unidas han expresado alarma creciente ante la situación. Francisco Pichon, coordinador residente de la ONU en Cuba, advirtió a finales de febrero de 2026 sobre riesgos crecientes para la atención médica, el suministro de agua y la distribución de alimentos.
Cinco millones de cubanos viven con enfermedades crónicas, y sus tratamientos están en riesgo por los apagones. Esto incluye miles de pacientes oncológicos que necesitan atención continua y más de 32.000 mujeres embarazadas con necesidades especiales de seguimiento médico. Alrededor de un millón de personas —el 10% de la población— obtienen su agua potable de camiones cisterna, y el 84% de los equipos de bombeo dependen de electricidad que ahora falla constantemente.
La acumulación de basura en las calles se ha convertido en otro problema visible: solo 44 de los 106 camiones de basura de La Habana (aproximadamente el 41%) funcionan por la falta de combustible, generando riesgos sanitarios adicionales.
La mortalidad infantil, indicador históricamente motivo de orgullo para el gobierno cubano, ha aumentado hasta 9,8 por cada mil nacidos vivos, según cifras del CEEC, alejándose de los niveles históricamente bajos que el país mantenía.
6. Turismo en caída libre
El turismo, una de las principales fuentes de divisas para Cuba, ha sufrido un desplome dramático. En solo dos años, la llegada de turistas cayó un 25%, pasando de 2,4 millones en 2023 a 1,8 millones en 2025. Si se compara con las cifras de 2018, Cuba ha perdido el 62% de su turismo en siete años.
La suspensión del suministro de queroseno para aviones agravó la situación de forma crítica. El 9 de febrero de 2026, Cuba declaró que no podría reabastecer aviones en sus aeropuertos. Air Canada suspendió todos sus vuelos al país ese mismo día —algo especialmente grave considerando que Canadá es el principal origen de turistas con 754.000 visitantes anuales. Aerolíneas rusas como Rossiya y Nordwind siguieron el mismo camino, y compañías europeas como Iberia y Air Europa informaron sobre escalas técnicas en República Dominicana para repostar.
Alemania desaconsejó formalmente a sus ciudadanos todos los viajes no esenciales a Cuba, advirtiendo sobre la grave crisis energética, el cierre de hoteles y la restricción de servicios básicos como transporte público, alumbrado, cajeros automáticos y telecomunicaciones.
7. Reacciones internacionales
La crisis ha generado un amplio espectro de reacciones internacionales. China declaró su apoyo a la soberanía cubana a través de su Ministerio de Exteriores, prometiendo asistencia dentro de sus capacidades. Rusia condenó los movimientos estadounidenses y afirmó que continuaría enviando petróleo pese a las amenazas de bloqueo, aunque en la práctica la inestabilidad de los pagos cubanos ya había complicado esa ayuda.
México envió dos barcos de ayuda humanitaria en febrero. El secretario general de la ONU, António Guterres, se declaró extremadamente preocupado por la situación humanitaria. En un desarrollo relevante, un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegal el uso de una ley de emergencia económica en el contexto del bloqueo a Cuba, lo que redujo las amenazas de aranceles a países suministradores.
Por otro lado, activistas anunciaron planes para la llamada Flotilla Nuestra América, que intentaría romper el bloqueo marítimo estadounidense para entregar ayuda humanitaria a la isla.
8. ¿Qué se espera para el resto de 2026?
El panorama para lo que queda de 2026 está dominado por la incertidumbre. El gobierno cubano proyecta un crecimiento del PIB del 1%, una previsión que el propio CEEC califica de optimista. La realidad apunta a que, sin una resolución del conflicto petrolero, la situación podría seguir deteriorándose.
Cuba produce apenas un tercio de sus necesidades energéticas, y las renovables, aunque en expansión, tardarán años en compensar el déficit estructural. Las centrales termoeléctricas necesitan inversiones masivas que el país no tiene capacidad de financiar. La emigración continuará mientras las condiciones de vida sigan deteriorándose, profundizando una crisis demográfica que ya amenaza la sostenibilidad del sistema de salud y de la economía productiva.
El coordinador de la ONU en Cuba instó a la comunidad internacional a buscar una solución diplomática con Estados Unidos, señalando que la escalada de presión crea riesgos humanitarios que afectan principalmente a la población civil. Lo que suceda en Cuba durante los próximos meses dependerá en gran medida de si Washington mantiene su política de presión máxima o si se abre algún espacio de negociación.
El modelo económico está agotado y sin resortes efectivos para transformar la situación.
— Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), informe del segundo semestre de 2025
Artículo elaborado con información de fuentes públicas · Actualizado: marzo 2026