Medio Ambiente
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Quemas controladas generan hasta 25% de contaminación atmosférica en regiones vulnerables

Estudio en el sureste de Estados Unidos revela que el cambio climático intensificará los impactos del humo en comunidades minoritarias y de bajos ingresos

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Columna de humo denso ascendiendo desde una quema controlada en campo rural
Créditos: Iceebook

Un estudio exhaustivo realizado en el sureste de Estados Unidos ha revelado que las quemas prescritas contribuyen significativamente a la contaminación atmosférica, generando entre el 15% y 25% del material particulado PM2.5 en las áreas con mayor actividad de quemas controladas. La investigación, publicada en Environmental Research Letters, también encontró que las poblaciones más expuestas al humo tienen proporciones más altas de personas de color y de bajos ingresos.

Los investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte analizaron datos de calidad del aire y emisiones correspondientes a 2018 en ocho estados del sureste estadounidense, incluyendo Alabama, Florida, Georgia, Kentucky, Mississippi, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Tennessee. El estudio utilizó modelos computacionales complejos y encuestó a 223 administradores de tierras para comprender mejor los impactos actuales y futuros de las quemas prescritas.

Las quemas prescritas son actividades controladas donde se queman intencionalmente secciones de tierra para limpiar maleza, reducir el riesgo de incendios forestales y gestionar hábitats para la vida silvestre. Aunque esta práctica proporciona importantes beneficios ecológicos, el estudio demuestra que también genera cantidades significativas de humo y contaminación atmosférica.

Fernando García-Menéndez, profesor asociado de ingeniería civil de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y autor correspondiente del estudio, explica que las quemas prescritas representan entre el 5% y 10% de la contaminación anual por PM2.5 en toda la región. Sin embargo, en las áreas con mayor concentración de quemas, particularmente en la región donde confluyen Alabama, Florida y Georgia, esta cifra se eleva dramáticamente al 15-25%.

El análisis sociodemográfico reveló disparidades preocupantes en la exposición al humo. Aproximadamente dos millones de residentes experimentan los niveles más altos de humo, y estas poblaciones muestran fracciones significativamente más altas de personas de color (44%) y de bajos ingresos (41%) comparado con el promedio regional. Las disparidades son incluso mayores para el humo de quemas prescritas que para incendios forestales naturales.

El cambio climático amenaza con empeorar estos impactos de múltiples maneras. Las proyecciones indican que habrá menos días con condiciones meteorológicas apropiadas para realizar quemas prescritas seguras debido a temperaturas más altas, sequías prolongadas y vientos más fuertes. Esto obligará a los administradores de tierras a consolidar más quemas en menos días disponibles.

Megan Johnson, primera autora del estudio y estudiante de doctorado, señala que cuando se realizan más quemas en un día determinado o se queman extensiones más grandes simultáneamente, se libera una mayor cantidad de PM2.5 al aire de una vez. Además, los días viables para quemas prescritas tendrán mayor probabilidad de ocurrir en primavera e invierno, cuando las condiciones atmosféricas pueden intensificar los efectos de la contaminación.

Los investigadores desarrollaron dos escenarios futuros para mediados de siglo (2055-2059). En el primer escenario, donde los administradores reducen las quemas proporcionalmente a la disponibilidad de días apropiados, la contaminación podría disminuir ligeramente en algunas áreas pero aumentar en otras. En el segundo escenario, donde se mantiene la misma área total quemada pero se redistribuye temporalmente, la contaminación aumentaría en la mayor parte de la región.

El estudio también examina las implicaciones para el cumplimiento de las normas de calidad del aire. Aunque actualmente todas las áreas del sureste cumplen con los estándares de PM2.5, las nuevas normas más estrictas implementadas en 2024 podrían verse comprometidas por los cambios proyectados en los patrones de quemas prescritas.

Los hallazgos son particularmente relevantes dado el impulso actual para expandir las quemas prescritas como estrategia de prevención de incendios forestales catastróficos. La encuesta reveló que muchos administradores de tierras ya consideran la gestión del humo como una barrera para realizar quemas prescritas con la frecuencia deseada, un problema que podría agravarse con el cambio climático.

La investigación subraya la necesidad de desarrollar estrategias que equilibren los beneficios ecológicos de las quemas prescritas con la protección de la salud pública, especialmente en comunidades vulnerables que experimentan exposición desproporcionada al humo.

Fuente: Environmental Research Letters

Preguntas frecuentes

¿Qué son las quemas prescritas y por qué se realizan?

Son quemas controladas e intencionales de secciones de tierra para limpiar maleza, reducir riesgo de incendios forestales, gestionar hábitats para vida silvestre y otros objetivos ecológicos.

¿Por qué afectan más a comunidades vulnerables?

Las áreas con mayor actividad de quemas prescritas tienden a tener proporciones más altas de personas de color y de bajos ingresos, que experimentan mayor exposición al humo y contaminación.

¿Cómo empeorará el cambio climático esta situación?

Reducirá los días aptos para quemas seguras, obligando a consolidar más quemas en menos días y generando mayor concentración de humo en períodos específicos.

¿Estas áreas incumplen actualmente las normas de calidad del aire?

No actualmente, pero los cambios proyectados por el cambio climático podrían hacer que algunas áreas tengan dificultades para cumplir con las nuevas normas más estrictas implementadas en 2024.

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