La relación energética entre India y Rusia atraviesa una nueva prueba de tensión tras las recientes amenazas del presidente estadounidense Donald Trump. A pesar de los anuncios de sanciones y nuevos aranceles, fuentes oficiales del gobierno indio han declarado que no cambiarán su política de importación de crudo ruso, reafirmando la independencia de sus decisiones estratégicas.
La presión de Washington incluye la advertencia de aranceles del 25% a las exportaciones indias a EE.UU. y la posibilidad de sanciones adicionales si Nueva Delhi mantiene o incrementa las compras de petróleo y armas rusas. Sin embargo, funcionarios indios consultados insisten en que "no es sencillo dejar de comprar de la noche a la mañana" debido a contratos de largo plazo y la magnitud del suministro ruso para la economía india.
Rusia sigue siendo el principal proveedor de crudo para la India, representando cerca del 35% de las importaciones totales. En el primer semestre de 2025, las importaciones indias de petróleo ruso alcanzaron los 1,75 millones de barriles diarios, una cifra que se mantiene estable pese a las presiones internacionales y la volatilidad del mercado energético global.
A diferencia del petróleo iraní o venezolano, el crudo ruso no está bajo sanciones directas por parte de la India, y Nueva Delhi aprovecha los descuentos por debajo del límite de precios impuesto por la Unión Europea. Esto ha permitido a la India mantener sus costos energéticos y evitar aumentos globales en los precios del petróleo, según fuentes diplomáticas.
La postura del Ministerio de Asuntos Exteriores indio es clara: el país tomará decisiones energéticas basadas en la oferta, la demanda y las circunstancias globales, sin someterse a presiones externas. En una conferencia de prensa reciente, el portavoz Randhir Jaiswal subrayó la "asociación estable y probada en el tiempo" con Rusia en materia energética.
A pesar de los anuncios de Trump, algunas refinerías estatales indias han reducido temporalmente las compras de crudo ruso debido a menores descuentos y a restricciones logísticas, aunque no se trata de un cambio de política oficial. El New York Times cita a altos funcionarios indios asegurando que no se ha producido ninguna variación sustancial en la estrategia del gobierno.
El panorama se complica por las recientes sanciones de la Unión Europea a empresas rusas, que han impactado indirectamente en las operaciones de Nayara Energy, una de las principales refinerías indias con capital ruso. La demora en descargas y la renuncia de su director ejecutivo reflejan las dificultades de operar en un entorno geopolítico incierto.
El presidente Trump, quien ha convertido la resolución de la guerra en Ucrania en una prioridad de su administración, amenaza con aranceles del 100% a países que sigan comprando petróleo ruso si no se avanza en un acuerdo de paz. Sin embargo, para India, la diversificación de fuentes energéticas y la estabilidad de precios siguen siendo prioritarias.
India, el tercer mayor importador y consumidor de petróleo del mundo, insiste en que su postura responde a la necesidad de garantizar el suministro a su población y su industria. En este contexto, la independencia energética es vista como un pilar fundamental de la política exterior y económica del país asiático.
Por ahora, la tensión diplomática sigue abierta. India no descarta adaptar sus compras según la evolución de los precios y los incentivos comerciales, pero de momento, la señal es clara: las amenazas de sanciones no alterarán la relación energética con Rusia en el corto plazo.
Fuente: Reuters