Un estudio internacional liderado por la Universidad Nacional de Singapur ha demostrado que los esqueletos de coral pueden reconstruir con gran precisión la historia del nivel del mar, revelando una aceleración temprana en el océano Índico. El trabajo amplía el registro histórico en 60 años, hasta principios del siglo XX.
Las muestras proceden de las Maldivas, donde los científicos analizaron capas de crecimiento de coral que registran cambios anuales en las condiciones marinas. Estos datos permitieron observar tendencias a largo plazo imposibles de detectar solo con instrumentos modernos.
El hallazgo más relevante es que la aceleración del nivel del mar comenzó alrededor de 1959, antes de lo que mostraban los mareógrafos costeros o los satélites. Este cambio coincide con el aumento global de temperaturas y el deshielo acelerado de glaciares provocado por actividades humanas.
En total, el nivel del mar en el océano Índico ha subido unos 30 centímetros desde mediados del siglo XX. Esto representa una amenaza directa para millones de personas que viven en zonas costeras, especialmente en países de baja altitud y pequeñas islas.
Los investigadores destacan que el océano Índico cubre cerca del 30% de la superficie oceánica mundial y alberga a una tercera parte de la población global. Cualquier cambio significativo en su nivel tiene repercusiones a escala planetaria.
La investigación confirma que los corales son archivos naturales precisos del pasado marino. Al crecer, forman capas que conservan información sobre temperatura, salinidad y altura del mar, permitiendo reconstrucciones muy detalladas.
Para validar sus resultados, el equipo comparó los datos de coral con registros de mareas y observaciones por satélite. La coincidencia entre ambos respalda la fiabilidad de este método paleoclimático.
Además de registrar tendencias a largo plazo, los corales también detectaron señales de eventos climáticos extremos, como olas de calor oceánicas, enfriamientos inusuales y periodos de sequía que coincidían con registros meteorológicos históricos.
Estos descubrimientos mejoran los modelos climáticos y la capacidad de planificación ante riesgos costeros. Para países como Singapur, suponen una base científica más sólida para diseñar estrategias de adaptación.
El profesor Paul Kench, líder del estudio, subraya que la aceleración temprana es una señal de alerta: los océanos llevan respondiendo al cambio climático más tiempo y con mayor intensidad de lo que se asumía.
El trabajo también destaca la importancia de la cooperación internacional para enfrentar desafíos comunes como la seguridad hídrica, la protección de ecosistemas costeros y la preparación frente a inundaciones.
El uso de registros coralinos abre nuevas posibilidades para investigar otras regiones oceánicas con escasa información histórica, ofreciendo una ventana única al comportamiento del mar antes de la era de la medición instrumental.
En un contexto de calentamiento global continuo, comprender cuándo y cómo comenzaron estos cambios es clave para anticipar su evolución futura y reducir el impacto sobre las poblaciones más vulnerables.
Fuente: Nature