La Amazonia está entrando en un escenario climático que no se parece a nada de lo que hemos visto en tiempos modernos. Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, y un amplio equipo internacional advierten que la región avanza hacia un estado “hipertropical”: más caluroso, más seco y mucho más estresante para los árboles. Un tipo de clima que solo existió hace decenas de millones de años.
Los científicos explican que las sequías extremas, antes excepcionales, ahora aparecen con una frecuencia inquietante. Incluso durante la temporada de lluvias, hay periodos en los que el suelo se seca tanto que los árboles no logran sostener su actividad normal. Esto ya está teniendo un impacto directo en la mortalidad del bosque, que sube un 55% durante estos episodios.
El estudio apunta a un factor clave para entender este cambio: cuando el suelo pierde demasiada humedad, los árboles dejan de capturar carbono y empiezan a fallar internamente. Algunos mueren literalmente de “hambre” al cerrar sus poros para no perder agua, mientras que otros desarrollan burbujas de aire en su sistema de transporte interno, un colapso que les impide mover agua hacia las hojas.
La Amazonia siempre ha sido uno de los mayores sumideros de carbono del planeta. Pero si los árboles empiezan a morir con mayor facilidad, ese papel puede invertirse. Ya se han registrado aumentos de CO₂ atmosférico tras grandes sequías, señales de que la selva está perdiendo parte de su capacidad para amortiguar el calentamiento global.
Los modelos analizados por los investigadores muestran una evolución preocupante. Si seguimos emitiendo gases de efecto invernadero al ritmo actual, las sequías hipertropicales podrían aparecer hasta 150 días al año antes de que termine el siglo. Es decir: casi la mitad del año bajo condiciones extremas.
El estudio también demuestra que no todos los árboles están igualmente preparados para afrontar este cambio. Las especies de crecimiento rápido —comunes en áreas que han sufrido tala— son las más vulnerables. Esto podría provocar una transformación silenciosa pero profunda en la composición del bosque, que pasará a estar dominado por árboles más resistentes pero de crecimiento lento.
Los científicos advierten que este nuevo clima no se limitará a la Amazonia. Selvas de África y del sudeste asiático podrían entrar en trayectorias similares, afectando la estabilidad del ciclo de carbono en todo el planeta.
Las conclusiones son claras: la Amazonia está cruzando un umbral crítico. Ya no es solo “más caliente” o “más seca”, sino que está entrando en un modo completamente nuevo, con dinámicas que no tienen equivalente en la era moderna. Un bioma emergente que podría redefinir el futuro de los bosques tropicales y acelerar el calentamiento global.
Aunque el panorama es serio, los expertos insisten en que el desenlace depende de las decisiones que tomemos hoy. Reducir emisiones puede frenar la llegada de este clima hipertropical. No hacerlo significaría acelerar un cambio profundo e irreversible que afectará a uno de los ecosistemas más importantes del mundo.
Fuente: Nature