La erupción se produjo el 19 de febrero a las 16:39 hora local en la isla de Negros, dentro del archipiélago de las Visayas. El evento duró alrededor de dos minutos, pero fue suficiente para generar un penacho de ceniza gris oscuro que superó los 2.000 metros por encima del cráter antes de ser desplazado hacia el suroeste por los vientos fuertes.
El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (PHIVOLCS) confirmó que el nivel de alerta permanece en 2 dentro de una escala que va de 0 a 5. Esta categoría no implica una erupción catastrófica inminente, pero sí señala un periodo de actividad e inestabilidad moderada que puede derivar en nuevas emisiones de ceniza o explosiones breves. En términos prácticos, indica que el volcán está inquieto y requiere vigilancia constante.
Los registros previos ayudan a entender el contexto. Antes del estallido, los instrumentos detectaron diez sismos volcánicos, incluidos siete de baja frecuencia asociados al movimiento de gases en el interior del sistema. Este tipo de señales suele reflejar presión acumulada bajo el cráter, lo que encaja con el carácter explosivo del episodio posterior.
Tras la erupción inicial, el volcán continuó emitiendo ceniza durante unos cuarenta minutos. Además, se generaron corrientes de densidad piroclástica que descendieron por las laderas superiores hasta aproximadamente un kilómetro del cráter. Estas corrientes son mezclas muy calientes de gas, ceniza y fragmentos de roca que se desplazan rápidamente y representan uno de los fenómenos más peligrosos asociados a erupciones volcánicas explosivas.
Ante este escenario, las autoridades mantienen prohibido el acceso a la llamada Zona de Peligro Permanente, que abarca un radio de cuatro kilómetros alrededor del volcán. También se ha restringido el tráfico aéreo en las proximidades de la cima, ya que la ceniza volcánica puede afectar motores y sistemas de navegación.
El Kanlaon es uno de los volcanes más activos del país y el punto más alto de Negros, con unos 2.435 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un estratovolcán, el típico cono formado por capas sucesivas de lava y materiales volcánicos solidificados, como ocurre en muchos volcanes formados por actividad explosiva, conocido por erupciones mayoritariamente explosivas.
El episodio reciente no supone una escalada extrema, pero confirma que el sistema permanece activo. Con la alerta en nivel 2, el foco está en la vigilancia continua y en la posibilidad de nuevas emisiones, en un entorno donde la actividad puede evolucionar con rapidez y exige seguimiento permanente.
Fuente: Smithsonian Institution