Cómo respondió la Antártida a un clima más cálido en el pasado
Un estudio reconstruye cómo la Antártida respondió a un clima más cálido en el pasado revelando que el deshielo fue gradual y dependió de la interacción entre océano y atmósfera.
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
Cuando se piensa en el calentamiento global, el foco suele ponerse en la atmósfera y en los efectos visibles del aumento de la temperatura del aire. Sin embargo, la historia de las grandes capas de hielo muestra que el océano puede desempeñar un papel igual o más decisivo. Un trabajo publicado en Nature Geoscience reconstruye cómo reaccionó la Antártida a un clima más cálido en el pasado y describe un proceso de deshielo que no fue inmediato ni uniforme, sino el resultado de varios mecanismos actuando de forma encadenada.
La investigación se centra en el Plioceno tardío, entre hace 3,3 y 2,6 millones de años, un periodo en el que las temperaturas medias globales fueron superiores a las preindustriales. Los registros de esa etapa se consideran útiles porque permiten observar el comportamiento del sistema climático bajo condiciones más cálidas, aunque la fuente subraya que no se trata de una predicción directa del futuro, sino de un marco para entender procesos físicos ya ocurridos.
Para analizar ese pasado, el estudio utiliza archivos geológicos obtenidos durante una expedición internacional de perforación oceánica. Estos sedimentos permiten rastrear cómo distintas zonas de la capa de hielo antártica respondieron a cambios externos, en particular a variaciones en la órbita de la Tierra alrededor del Sol, conocidas como forzamiento orbital, que alteran el equilibrio entre la energía que entra y sale del sistema terrestre a lo largo de miles de años.
Esa respuesta no fue homogénea, porque la Antártida no es un bloque único. Mientras que en la Antártida Oriental la mayor parte del hielo descansa sobre tierra firme, en la Antártida Occidental grandes sectores se apoyan sobre el océano. Durante los periodos cálidos del Plioceno, amplias zonas del sector occidental y algunas áreas bajas del oriental experimentaron una pérdida significativa de hielo, lo que contribuyó a un aumento notable del nivel global del mar.
Dentro de ese patrón general, las regiones de la Antártida Occidental en contacto con el océano Pacífico mostraron una vulnerabilidad particular. El calentamiento del agua debilitó la base de la capa de hielo desde abajo, facilitando un retroceso más rápido. A medida que el hielo marino se reducía, el océano quedaba menos aislado, se calentaba aún más y reforzaba el proceso, creando una dinámica que aceleró la pérdida de hielo en esas zonas.
Con el paso del tiempo, ese efecto oceánico inicial no actuó solo. A medida que el clima continuó calentándose, el aumento de la temperatura del aire se sumó al calentamiento del océano, extendiendo el retroceso del hielo también a regiones apoyadas sobre tierra firme. El resultado fue un “doble golpe” al sistema glaciar, en el que océano y atmósfera contribuyeron de forma conjunta al aumento del nivel del mar.
Las consecuencias de este proceso no se limitaron al entorno antártico. La fuente explica que, debido a efectos gravitacionales, la pérdida de masa de hielo en el hemisferio sur tiene un impacto mayor en las costas del hemisferio norte, lo que significa que regiones alejadas de la Antártida pueden verse más afectadas por su deshielo que por pérdidas equivalentes de hielo en otras partes del planeta.
El estudio se limita a reconstruir estos mecanismos a partir de registros geológicos y no entra en proyecciones sobre cómo evolucionará el nivel del mar en las próximas décadas. Su valor reside en mostrar que, en un clima más cálido, el deshielo antártico no respondió a una sola causa, sino a la interacción entre océano y atmósfera, un patrón que ayuda a entender mejor la complejidad del sistema climático sin cerrar conclusiones sobre el futuro.
Fuente: Nature Geoscience
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