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La Tierra Bola de Nieve pudo alternar entre fases de hielo y deshielo

La Tierra Bola de Nieve no habría sido una congelación continua, sino una etapa marcada por ciclos entre hielo global y periodos más cálidos.

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Planeta Tierra parcialmente congelado durante la era Bola de Nieve

Hace entre 717 y 660 millones de años, mucho antes de los dinosaurios y de la vida vegetal compleja, la Tierra atravesó una de las etapas climáticas más extrañas de su historia. El planeta quedó sometido a una glaciación tan intensa que durante décadas se ha descrito con una imagen poderosa, la de una “Tierra bola de nieve”.

El problema es que esa imagen tenía una dificultad difícil de encajar. La glaciación Sturtiana duró unos 56 millones de años, demasiado tiempo para lo que predicen muchos modelos físicos del clima. Si el planeta quedó completamente congelado de forma continua, explicar cómo se mantuvo así durante tanto tiempo resulta complicado.

Una nueva investigación de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas John A. Paulson de Harvard propone una salida distinta. La Tierra quizá no permaneció encerrada en un único estado helado durante todo ese periodo. En su lugar, pudo oscilar entre fases de congelación global y momentos de clima más cálido, con retroceso del hielo y exposición de nuevas rocas a la atmósfera.

Un ciclo entre hielo y efecto invernadero

El trabajo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, combina un modelo del clima antiguo con el ciclo global del carbono. La idea central es que la glaciación Sturtiana pudo sostenerse mediante un mecanismo repetido de congelación y descongelación, controlado por los niveles de dióxido de carbono.

El punto de partida estaría en la Gran Provincia Ígnea de Franklin, una enorme región volcánica situada en el norte de Canadá. Según las simulaciones, la intensa erosión del basalto expuesto en esa zona habría retirado suficiente dióxido de carbono de la atmósfera como para empujar al planeta hacia una fase de congelación global.

Después, con el paso del tiempo, los volcanes y otros procesos habrían devuelto lentamente dióxido de carbono al aire. Ese aumento habría calentado el clima, reducido el hielo y dejado de nuevo grandes superficies de basalto fresco expuestas. Entonces el ciclo podía empezar otra vez. La erosión volvía a capturar CO2, el clima se enfriaba y la Tierra regresaba a condiciones de “bola de nieve”.

Una explicación para una glaciación demasiado larga

Este mecanismo ayuda a resolver una de las grandes paradojas del Sturtiano. No haría falta imaginar una Tierra totalmente congelada de manera continua durante 56 millones de años. Bastaría con una secuencia de episodios extremos, alternando estados helados con intervalos más cálidos.

La propuesta también encaja con patrones sedimentarios observados de aquel periodo, según los autores. Esa parte es importante porque no se trata solo de ajustar un modelo climático en abstracto. La explicación debe ser compatible con las huellas que quedaron registradas en las rocas.

El estudio también aborda otra duda delicada. Si el clima fue tan extremo durante tanto tiempo, cómo se mantuvieron condiciones suficientes para que la vida aeróbica persistiera. Los investigadores plantean que los retornos repetidos a fases más cálidas y libres de hielo pudieron ayudar a evitar un colapso total del oxígeno atmosférico.

Charlotte Minsky, autora principal del trabajo, señala que esta dinámica podría ayudar a explicar cómo la vida que dependía del oxígeno logró resistir durante una etapa tan severa. No convierte al Sturtiano en un periodo benigno, pero sí lo presenta como un mundo más cambiante de lo que sugiere la imagen de una congelación fija y absoluta.

El papel silencioso de las rocas

La clave del nuevo escenario está en algo que suele pasar desapercibido. Las rocas también regulan el clima. Cuando ciertos materiales se erosionan, pueden retirar dióxido de carbono de la atmósfera y almacenarlo a largo plazo. En el caso del basalto fresco de Franklin, ese proceso habría sido lo bastante intenso como para influir en el clima global.

Ese equilibrio entre volcanismo, erosión y CO2 habría funcionado como un interruptor lento. Demasiada retirada de dióxido de carbono empujaba al planeta hacia el hielo. La acumulación posterior de gases volcánicos lo devolvía a un estado más cálido. No era un ciclo rápido en términos humanos, sino una oscilación de escala geológica capaz de extenderse durante decenas de millones de años.

La investigación no borra la idea de una Tierra bola de nieve, pero la vuelve menos simple. En lugar de un planeta congelado de principio a fin, plantea una historia con repetidos cambios de estado. Hielo global, calentamiento, exposición de rocas, nueva captura de CO2 y otra vez enfriamiento.

Ese matiz importa porque cambia la forma de entender uno de los episodios climáticos más extremos del planeta. La Tierra no solo pudo congelarse. También pudo encontrar, una y otra vez, formas de salir parcialmente de ese estado antes de volver a caer en él.

Fuentes

1
Harvard University

seas.harvard.edu/news/new-explanation-snowball-earth

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