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Qué es el hantavirus, cómo se contagia y cuáles son sus síntomas

El brote investigado en el crucero MV Hondius ha puesto el foco en el hantavirus, una infección rara que suele transmitirse desde roedores y que puede complicarse en casos graves.

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Ratón silvestre sobre superficie, posible portador de hantavirus

El caso del crucero MV Hondius ha vuelto a colocar al hantavirus en el centro de la atención pública. Tres personas murieron durante una travesía por el Atlántico y varios casos permanecen bajo investigación, mientras las autoridades sanitarias tratan de aclarar si los contagios se produjeron en tierra, dentro del barco o durante alguna de las escalas del viaje.

Aunque la situación ha generado preocupación, conviene separar la alerta sanitaria del riesgo real para la población general. El hantavirus no se comporta como otros virus habituales en cruceros, como el norovirus o la gripe. Su transmisión está ligada principalmente a roedores infectados y a los restos que dejan en el ambiente, no a una circulación amplia entre personas.

Un virus asociado a roedores silvestres

El hantavirus es una familia de virus presente en distintas regiones del mundo. Su reservorio natural son algunos roedores silvestres, que pueden portar el virus sin enfermar y eliminarlo a través de la orina, la saliva y las heces. El contagio humano suele producirse cuando esas partículas se secan, se mezclan con el polvo y son inhaladas por una persona.

Por eso uno de los escenarios de riesgo más conocidos no es un contacto directo con un animal, sino la limpieza de espacios cerrados donde hubo roedores. Una cabaña, un almacén, un refugio o una habitación poco ventilada pueden convertirse en lugares peligrosos si se remueve polvo contaminado con excrementos secos. También puede haber contagio por mordedura o por tocarse la boca, la nariz o los ojos después de manipular material contaminado.

En América, algunas variantes del virus se asocian al síndrome cardiopulmonar por hantavirus, una forma grave que puede afectar con rapidez a los pulmones y al corazón. En Asia y Europa también existen hantavirus, aunque algunas formas clínicas se relacionan más con afectación renal. No todas las infecciones evolucionan igual ni todas las variantes tienen la misma gravedad.

La transmisión entre personas es poco común

Una de las dudas tras el caso del crucero es si el hantavirus puede pasar de una persona a otra. En general, no es lo habitual. La excepción más conocida es el virus Andes, una variante descrita en Sudamérica que puede transmitirse entre personas en circunstancias concretas y con contacto estrecho.

Por eso el hantavirus sigue considerándose principalmente una zoonosis, una enfermedad que salta de animales a humanos. En el brote del MV Hondius, las autoridades todavía investigan cuál fue la vía exacta de contagio. El origen podría estar en una exposición durante alguna escala, en la presencia de roedores dentro de la embarcación o en una cadena limitada de contacto estrecho, pero ninguna hipótesis debe presentarse todavía como cerrada.

Síntomas y señales de gravedad

Los primeros síntomas pueden confundirse con una gripe fuerte. Fiebre, escalofríos, dolor muscular, cansancio, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, diarrea o dolor abdominal pueden aparecer tras la exposición. El periodo de incubación puede extenderse durante semanas, lo que complica reconstruir dónde y cuándo se produjo el contagio.

El problema llega cuando la enfermedad avanza hacia una forma grave. Algunos pacientes pueden desarrollar dificultad para respirar, caída del oxígeno en sangre, insuficiencia pulmonar o afectación cardiaca. En esos cuadros, la atención médica rápida es clave, porque no existe un tratamiento específico que elimine el virus. El abordaje se centra en sostener al paciente con oxígeno, hidratación, medicación y cuidados intensivos si son necesarios.

Las cifras de mortalidad que se citan para las formas pulmonares graves son altas, cercanas al 40 % en algunos registros. Aun así, ese dato no significa que toda infección por hantavirus termine así. La mayoría de los contagios no progresa hacia las fases más severas, y el riesgo puede aumentar en personas con enfermedades previas o cuando el diagnóstico llega tarde.

Cómo reducir el riesgo de contagio

La prevención se basa en evitar el contacto con roedores y con los restos que puedan dejar. En espacios cerrados que hayan estado deshabitados o donde haya señales de presencia de roedores, no conviene barrer ni aspirar en seco, porque eso puede levantar partículas contaminadas. Lo más seguro es ventilar primero, humedecer la zona con desinfectante y retirar los restos con protección, usando guantes, mascarilla ajustada y buena ventilación.

En zonas rurales, refugios, graneros, almacenes o lugares de acampada, conviene proteger la comida, evitar dormir directamente sobre el suelo y revisar que no haya nidos o excrementos cerca de las zonas de descanso. El brote del MV Hondius recuerda que una enfermedad rara puede generar un problema serio en un entorno cerrado, pero también que el hantavirus no se transmite como un virus respiratorio común y que el riesgo para la población general sigue siendo bajo.

Temas: Salud

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