El impacto en los océanos casi duplica el coste económico del cambio climático, según un estudio
Un estudio propone incluir el daño climático a los océanos en el costo social del carbono, elevando la cifra por tonelada y cambiando el cálculo de políticas climáticas.
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
3 min lectura
Un estudio revisado por pares y publicado el 15 de enero en Nature Climate Change sostiene que el cálculo económico más usado para estimar el daño de las emisiones de CO2 está dejando fuera una parte importante del problema. Al incorporar impactos en el océano, los autores concluyen que el costo social del carbono, una medida del daño monetario asociado a emitir una tonelada de dióxido de carbono, casi se duplica.
La investigación fue liderada por el economista ambiental Bernardo Bastien-Olvera, entonces investigador en el Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego. El equipo propone lo que denomina costo social “azul” del carbono, una contabilidad que intenta monetizar daños climáticos en ecosistemas marinos y en actividades económicas y sociales que dependen del mar. Bastien-Olvera argumenta que, si estos impactos no se cuantifican, tienden a quedar “invisibles” en la toma de decisiones públicas y privadas.
El costo social del carbono se utiliza como insumo en análisis costo-beneficio que guían regulaciones y políticas climáticas. En Estados Unidos, agencias como la EPA y el Departamento de Energía lo han empleado para evaluar medidas de reducción de emisiones. La novedad del estudio es que incorpora daños oceánicos que, según los autores, han sido tratados de forma incompleta en estimaciones estándar, pese a que ya hay evidencia sobre degradación de arrecifes de coral, afectaciones a pesquerías y daños a infraestructura costera.
En el modelo presentado, el costo social del carbono sin impactos oceánicos se sitúa en 51 dólares por tonelada de CO2. Al sumar los daños vinculados al océano, el estudio agrega 46,2 dólares adicionales por tonelada, hasta un total de 97,2 dólares, un incremento del 91%. Para dar una idea de escala, los autores señalan que en 2024 las emisiones globales se estimaron en 41.600 millones de toneladas, según el análisis del Presupuesto Global de Carbono, lo que implicaría cerca de 2 billones de dólares en daños relacionados con los océanos asociados a un solo año de emisiones.
La metodología combina valores de mercado, como pérdidas de ingresos pesqueros o impactos en el comercio, con valores no comerciales, como efectos en salud por cambios nutricionales, y valores de “no uso”, que buscan capturar el valor que las personas asignan a la biodiversidad y a la existencia de ecosistemas aunque no se traduzcan en transacciones.
El estudio también apunta a una distribución desigual de los daños, con islas y economías pequeñas afectadas de forma desproporcionada por su dependencia de productos del mar. La propuesta, en la práctica, empuja a que políticas y evaluaciones de riesgo integren más explícitamente el océano en sus cuentas, aunque la monetización de pérdidas ecológicas y culturales siga siendo un punto metodológico sensible y discutible.
Fuente: Nature
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