Tecnología · Publicado

El verdadero coste climático de la IA aflora en los informes de Google y Amazon

Redacción · 3 min lectura
Seguir en Google
Compartir
Campus del centro de datos de Google en New Albany, Ohio
Créditos: Google.

Dos de las mayores tecnológicas del mundo prometieron dejar de emitir carbono en los próximos años, y esta semana han tenido que reconocer justo lo contrario. Las emisiones de Amazon crecieron un 16 % en 2025 y las de la cadena de suministro de Google, el grueso de su huella, un 25 %.

El detonante común es la carrera por la inteligencia artificial. Ninguna de las dos empresas la señala como culpable directa, pero ambas admiten que su consumo se ha disparado por ella y el resto de las cifras apunta al mismo sitio.

Lo llamativo es dónde se concentra el daño. No está tanto en la electricidad que mueve los servidores, un frente donde Google incluso rebajó un 2 % sus emisiones operativas, sino en fabricar y levantar la infraestructura, el hormigón, el acero y los chips que devora la expansión de la IA.

El problema no está en el enchufe

La contabilidad del carbono divide las emisiones en tres ámbitos, y el que más crece es el tercero, el que reúne todo lo que una empresa no quema directamente pero provoca al comprar y construir. Ahí entran las torres de servidores, el cemento y el acero de los edificios y los chips que llegan de fábricas asiáticas.

Las magnitudes ayudan a entenderlo. Amazon emitió unos 81 millones de toneladas de CO₂ equivalente, tanto como 19 millones de coches de gasolina, tras sumar en 2025 más capacidad de centros de datos que ninguna otra compañía. Las emisiones de la cadena de Google ya duplican las de 2019, según su informe ambiental de 2026.

¿Sigue siendo posible el cero neto?

Durante años, comprar energía renovable bastaba para compensar buena parte de la huella. La IA ha roto ese equilibrio, porque la infraestructura se levanta más rápido de lo que las redes eléctricas se limpian, y algunas tecnológicas, Google entre ellas, empiezan a recurrir a centrales de gas para cubrir la demanda.

Los expertos insisten en que no es un callejón sin salida, aunque el esfuerzo es enorme. Sasha Luccioni, del Sustainable AI Group, resume el malestar del sector al recordar que en plena crisis climática las emisiones de los centros de datos van justo en dirección contraria a la que deberían.

Conviene leer estas cifras con cautela. Las publican las propias empresas, que evitan atribuir el alza a la IA y manejan indicadores por dólar de ingreso capaces de suavizar un aumento real. Cumplir sus metas, 2030 para Google y 2040 para Amazon, exigirá comprar más energía limpia, acero y cemento sin apenas emisiones y créditos de retirada de carbono.

Continúa informándote