La empresa Neuralink, fundada por Elon Musk, ha dado un paso clave en la carrera de la neurotecnología al anunciar el inicio de pruebas clínicas de sus implantes cerebrales en el Reino Unido. El estudio, en colaboración con el University College London Hospitals y hospitales de Newcastle, se centrará en pacientes con parálisis severa provocada por lesiones medulares o enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
El objetivo de Neuralink es permitir que estas personas controlen dispositivos digitales y físicos mediante el pensamiento, gracias a la interfaz cerebro-máquina que su chip promete. Según la empresa, cinco pacientes con parálisis ya utilizan el dispositivo en Estados Unidos para interactuar con ordenadores y otros sistemas sin necesidad de movimiento físico.
La aprobación para estos ensayos marca un avance significativo, tras haber resuelto las objeciones de seguridad que en 2022 le había planteado la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. Desde entonces, Neuralink ha recaudado más de 1.300 millones de dólares en inversión y ha logrado una valoración cercana a los 9.000 millones, consolidando su posición en el emergente sector de los implantes cerebrales.
El estudio británico incluirá a pacientes con distintos grados de parálisis, quienes podrán optar al implante como parte de un ensayo voluntario supervisado por expertos médicos. Neuralink pretende demostrar no solo la seguridad, sino la eficacia funcional de su chip en contextos de la vida real, donde los beneficiarios puedan recuperar cierta autonomía y calidad de vida.
El dispositivo consiste en un conjunto de microelectrodos que se implantan en la corteza cerebral y se comunican de forma inalámbrica con ordenadores, prótesis robóticas u otros dispositivos. La precisión y estabilidad de la señal serán evaluadas a lo largo del estudio, con especial atención a posibles efectos secundarios a medio y largo plazo.
Este avance podría revolucionar el tratamiento de las discapacidades motoras, abriendo una nueva vía de integración entre tecnología y biología humana. El Reino Unido, reconocido por su regulación médica avanzada, se convierte así en el primer país europeo en autorizar ensayos de Neuralink, lo que podría acelerar la llegada de estos implantes al mercado internacional.
El éxito de las pruebas podría marcar un antes y un después en la atención a personas con parálisis y en el desarrollo de aplicaciones futuras, como la restauración sensorial, la mejora cognitiva o la comunicación directa entre cerebros y máquinas. Elon Musk asegura que Neuralink avanza hacia una “fusión” entre inteligencia humana y artificial, aunque los desafíos éticos y técnicos aún son considerables.