El lago Tonlé Sap, en el corazón de Camboya, es un tesoro ecológico: el lago de agua dulce más grande del sudeste asiático, hogar de cientos de especies y sustento directo para casi dos millones de pescadores. Pero su equilibrio natural se está rompiendo. Un nuevo estudio advierte que la extracción descontrolada de arena en el río Mekong está provocando un descenso alarmante en su nivel de agua y podría llevarlo al borde del colapso.
Los investigadores de la Universidad de Southampton revelan que el flujo inverso —un fenómeno natural que permite que el lago se llene durante la temporada de monzones— se ha debilitado hasta en un 50 % durante las dos últimas décadas. Esta reducción se debe, en gran parte, a la incisión del lecho del Mekong causada por la minería de arena utilizada para la construcción.
El estudio, publicado en Nature Sustainability, indica que si las tasas actuales de extracción continúan, el flujo podría disminuir hasta un 70 % antes de 2040. Esta alteración amenaza con desestabilizar todo el delta del Mekong, una región donde viven más de 20 millones de personas y que depende del lago como fuente de alimento, agua y regulación de inundaciones.
“El Mekong es el segundo ecosistema de agua dulce más diverso del mundo, después del Amazonas”, explica Steve Darby, profesor de geografía física en la Universidad de Southampton. “Si el lago Tonlé Sap colapsa, las consecuencias serán catastróficas para la biodiversidad y para millones de personas que dependen de él”.
El impacto ya se deja sentir. Los niveles del río han caído hasta tres metros en algunos tramos, y los pescadores locales reportan una disminución drástica en las capturas. Las comunidades, que durante generaciones vivieron de la pesca, enfrentan ahora la pérdida de sus medios de vida y una creciente inseguridad alimentaria.
El lago Tonlé Sap ha sido declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, pero la falta de control sobre la extracción de arena en Camboya y Vietnam ha dejado a su sistema hídrico en un estado crítico. A ello se suma la retención de sedimentos por las represas aguas arriba, lo que agrava la erosión y debilita el equilibrio natural del río.
Los científicos insisten en la necesidad urgente de regular la minería de arena y crear una gestión sostenible de los sedimentos. De lo contrario, el sistema que ha sostenido durante siglos a millones de personas podría colapsar en apenas una década.
El futuro del lago Tonlé Sap será, en última instancia, una prueba de si la región puede equilibrar el desarrollo económico con la preservación de uno de los ecosistemas más valiosos del planeta.
Fuente: Nature Sustainability