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La aviación podría reducir sus emisiones hasta un 90 % usando combustible hecho con basura

Investigadores de Harvard y Tsinghua desarrollan una alternativa de bajo costo para descarbonizar la aviación global

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Motores y ala de un avión vistos desde abajo
Créditos: Michael Schwarzenberger en Pixabay

Un equipo internacional de científicos ha descubierto que el combustible de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés) producido a partir de residuos sólidos urbanos podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 80 % y un 90 % en comparación con los combustibles tradicionales.

El estudio, publicado en la revista Nature Sustainability, fue dirigido por la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas John A. Paulson de Harvard, en colaboración con la Universidad de Tsinghua. Los investigadores analizaron el potencial de la basura doméstica —papel, restos de comida y plásticos— como fuente de energía limpia para la aviación, una de las industrias más difíciles de descarbonizar.

Actualmente, el sector aéreo representa alrededor del 2,5 % de las emisiones globales de carbono, y se prevé que esa cifra aumente a medida que crezca la demanda de vuelos. El uso de combustibles sostenibles es visto como la vía más realista para reducir el impacto ambiental de la aviación en las próximas décadas.

Los científicos demostraron que los residuos urbanos pueden transformarse en combustible mediante un proceso de gasificación y síntesis Fischer-Tropsch, tecnología ya utilizada en plantas industriales. Este procedimiento convierte la materia orgánica y plástica en hidrocarburos líquidos que pueden emplearse directamente en motores de avión, sin necesidad de modificar las aeronaves.

“La aviación no tiene una solución milagrosa como la electrificación del transporte terrestre”, explicó Jingran Zhang, investigadora del Proyecto Harvard-China sobre Energía y coautora del estudio. “Transformar la basura cotidiana en combustible puede ser una herramienta clave para avanzar hacia vuelos más limpios en el corto plazo”.

De los vertederos a los cielos: una oportunidad ambiental y económica

Los residuos sólidos urbanos, que incluyen restos de comida, papel, plásticos y metales, suelen acabar en vertederos o ser incinerados, procesos que liberan gases contaminantes y consumen terreno. Según el estudio, aprovechar esa basura para producir combustible ayudaría a reducir emisiones, liberar espacio y generar energía más limpia para las ciudades.

Los investigadores calcularon que el carbono presente en los desechos puede aprovecharse parcialmente, aunque hoy solo el 33 % del carbono de entrada se convierte en combustible. Sin embargo, esta eficiencia podría mejorar integrando hidrógeno verde —producido con energía solar o eólica— al proceso, lo que permitiría aumentar la producción hasta un 28 % de la demanda mundial de combustible para aviones.

El profesor Michael McElroy, autor principal y director del Proyecto Harvard-China, destacó que el impacto potencial es doble: “No solo reducimos las emisiones de la aviación, sino que también damos un uso productivo a millones de toneladas de residuos urbanos que de otro modo contribuirían al cambio climático”.

El estudio estima que, en el escenario más realista, los residuos urbanos podrían generar unas 50 millones de toneladas de combustible de aviación sostenible cada año, evitando hasta 270 millones de toneladas de dióxido de carbono. En regiones como Europa, esa producción bastaría para cumplir con los objetivos de mezcla obligatoria de combustibles sostenibles en vuelos comerciales antes de 2050.

Los investigadores insisten en que, para que esta alternativa prospere, los gobiernos deben ofrecer incentivos financieros y políticas claras que impulsen su adopción. En Estados Unidos, el plan nacional para combustibles sostenibles prevé producir hasta 35.000 millones de galones anuales de SAF para 2050, mientras que la Unión Europea exigirá que todos los vuelos con salida aumenten progresivamente la proporción de estos combustibles.

“Convertir basura en combustible no solo es una idea futurista, es una necesidad urgente”, concluyó McElroy. “Con la cooperación entre gobiernos, aerolíneas y fabricantes, podríamos acelerar la transición hacia una aviación con cero emisiones netas”.

Preguntas frecuentes

¿Qué descubrió el estudio de Harvard sobre la aviación sostenible?

Que los combustibles hechos a partir de residuos urbanos pueden reducir las emisiones de carbono de la aviación entre un 80 % y un 90 %.

¿Cómo se produce este combustible a partir de basura?

Mediante gasificación y el proceso Fischer-Tropsch, que convierte restos orgánicos y plásticos en hidrocarburos líquidos aptos para motores de avión.

¿Qué beneficios ambientales ofrece esta tecnología?

Reduce emisiones, evita la acumulación de basura en vertederos y aprovecha los residuos como fuente de energía limpia.

¿Qué se necesita para implementar esta solución a gran escala?

Incentivos financieros, políticas públicas claras y cooperación entre gobiernos, aerolíneas y fabricantes para impulsar el uso de combustibles sostenibles.

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