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Descubren una supertierra cercana en la zona habitable de una enana roja

El sistema GJ 887, una enana roja cercana al Sol, suma nuevos planetas confirmados, entre ellos una supertierra ubicada en la zona habitable.

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Supertierra iluminada por una enana roja cercana

Un equipo de astrónomos ha confirmado nuevos planetas alrededor de GJ 887, una enana roja situada a solo 3,29 pársecs de la Tierra, en la vecindad del sistema solar. La estrella ya era conocida por albergar dos exoplanetas, pero un nuevo análisis de datos de velocidad radial apunta a un sistema más poblado de lo que se pensaba.

El resultado principal es la confirmación de un modelo con cuatro planetas. Dos ya se conocían, con periodos orbitales de unos 9 y 21 días. A ellos se suman ahora un planeta de masa similar a la Tierra, que completa una órbita cada 4,42 días, y una supertierra con un periodo de 50,77 días situada en la zona habitable de la estrella.

Ese último dato es el más llamativo. La zona habitable no significa que el planeta sea habitable, ni que tenga agua líquida confirmada, atmósfera o condiciones parecidas a la Tierra. Solo indica que, por la distancia a su estrella, recibe una cantidad de energía compatible con la posibilidad de agua líquida si se dan otros factores. Aun así, el hallazgo es importante porque se trataría de una de las supertierras en zona habitable más cercanas conocidas.

Una estrella cercana y tranquila

GJ 887, también conocida como Lacaille 9352, es una enana M brillante y relativamente cercana. Este tipo de estrellas interesa mucho a los astrónomos porque sus planetas son más fáciles de detectar mediante velocidad radial. Al ser estrellas pequeñas, el tirón gravitatorio de un planeta produce una señal más marcada que alrededor de una estrella como el Sol.

El problema es que las enanas rojas también pueden ser activas. Manchas, fáculas y otros fenómenos magnéticos pueden generar señales que imitan la presencia de planetas. Por eso el equipo no se limitó a buscar oscilaciones en los datos. También analizó indicadores de actividad estelar y modeló ese ruido con procesos gaussianos para separar mejor lo que pertenece a la estrella de lo que puede atribuirse a planetas.

El estudio combinó nuevos datos de los instrumentos HARPS y ESPRESSO, dos espectrógrafos de alta precisión usados para medir cambios muy pequeños en la velocidad de una estrella. Esa técnica permite detectar el leve movimiento que provoca un planeta al tirar gravitatoriamente de su estrella mientras orbita.

La señal de 50 días gana fuerza

Uno de los puntos clave era resolver una duda anterior. En estudios previos ya se había detectado una señal cercana a los 50 días, pero no estaba claro si correspondía a un planeta o a la actividad de la estrella. El nuevo análisis favorece la interpretación planetaria y la confirma como GJ 887 d.

La supertierra tendría una órbita dentro de la zona habitable y se convierte en un objetivo interesante para futuros estudios. Su cercanía al Sol y el brillo de la estrella anfitriona la hacen especialmente atractiva para misiones capaces de estudiar atmósferas de exoplanetas en el futuro.

Además, el equipo confirmó otro planeta con periodo de 4,42490 días, denominado GJ 887 e. Su señal es débil, con una amplitud inferior a un metro por segundo, pero el análisis estadístico la respalda con fuerza. También aparece una señal adicional a 2,21661 días, casi en resonancia 2:1 con el planeta de 4,4 días, aunque por ahora sigue como candidata y no como planeta confirmado.

El sistema, por tanto, queda compuesto por cuatro planetas confirmados y una posible quinta señal pendiente de verificación. No se detectaron tránsitos en los datos de TESS, así que estos mundos no parecen pasar por delante de su estrella desde nuestra perspectiva. Eso limita algunas mediciones, como el radio, pero no reduce el interés del sistema.

Una pista para futuras búsquedas

El hallazgo también muestra lo difícil que es confirmar planetas pequeños alrededor de estrellas cercanas. Algunas señales son tan débiles que pueden quedar ocultas por la actividad estelar o confundirse con patrones del propio instrumento. En este caso, el periodo de rotación de la estrella se estimó en unos 38,7 días, un dato clave para no confundir actividad estelar con planetas reales.

GJ 887 d no convierte automáticamente al sistema en un lugar prometedor para la vida, pero sí en un laboratorio cercano para estudiar cómo se organizan los sistemas multiplanetarios alrededor de enanas rojas. Estos sistemas son abundantes en la galaxia y pueden contener planetas pequeños en órbitas compactas, algunos de ellos en zonas donde la temperatura podría permitir agua líquida.

La confirmación de una supertierra cercana en zona habitable recuerda algo importante. La búsqueda de mundos potencialmente interesantes no depende solo de encontrar planetas nuevos, sino de distinguir señales reales entre ruido, actividad estelar y falsas pistas. En GJ 887, esa paciencia ha revelado un sistema más rico y más interesante de lo que parecía.

Fuentes

1
Astronomy & Astrophysics

www.aanda.org/articles/aa/full_html/2026/03/aa54984-25/aa54984-25.html

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