La sequía no solo agrieta el suelo y marchita las hojas. También cambia, de forma silenciosa y profunda, cómo los árboles se organizan bajo tierra. Un nuevo experimento realizado en cuatro bosques tropicales de Panamá muestra que el secado del suelo reduce de forma marcada las raíces finas en la superficie y obliga a los árboles a enviar más raíces hacia capas profundas, incluso a más de un metro de profundidad.
El estudio siguió durante varios años la respuesta de miles de raíces bajo diferentes niveles de humedad. Los investigadores construyeron estructuras que desviaban parte de la lluvia y simularon un secado constante del suelo. El resultado fue claro: las raíces finas, esenciales para absorber agua y nutrientes, disminuyeron en los primeros 20 centímetros del suelo, justo donde normalmente se concentra la mayor actividad biológica.
A medida que el suelo superficial se seca, los árboles parecen “abandonar” esa zona y comienzan a invertir en raíces profundas, donde la humedad permanece disponible incluso en plena estación seca. En la mayoría de los bosques estudiados, esta estrategia incrementó la producción de raíces por debajo de los 60 a 100 centímetros de profundidad. Sin embargo, no todos los bosques reaccionaron igual: el bosque más húmedo y pobre en nutrientes mostró menor capacidad para incrementar sus raíces profundas, lo que sugiere mayor vulnerabilidad ante eventos de sequía prolongada.
El trabajo también observó cambios en las características de las raíces. Bajo condiciones de secado, aumentó la colonización por hongos micorrízicos arbusculares, aliados que mejoran la absorción de agua en suelos secos. Además, las raíces finas tendieron a engrosarse en la superficie, otro indicio de que los árboles ajustan su estructura para enfrentar el estrés hídrico.
La estacionalidad también jugó un papel clave. Durante la estación seca natural, los suelos superficiales perdieron humedad rápidamente, pero las capas profundas se mantuvieron relativamente estables. Como respuesta, las raíces profundas aumentaron su actividad justamente en los meses más secos, mientras que las superficiales se reactivaron solo cuando regresaron las lluvias.
Estos cambios podrían tener consecuencias importantes para el futuro de los bosques tropicales. Si la sequía crónica reduce la biomasa de raíces superficiales, el equilibrio del carbono en el suelo podría alterarse. Al mismo tiempo, aunque las raíces profundas ayudan a los árboles a sobrevivir, no compensan totalmente la pérdida de raíces en superficie, que desempeñan funciones clave en la fertilidad del suelo y el reciclaje de nutrientes.
El estudio, uno de los más detallados realizados en bosques tropicales sobre raíces profundas, sugiere que los árboles tienen cierta capacidad de adaptación al secado, pero no infinita. En un clima que se vuelve cada vez más extremo, entender cómo responden estas raíces ocultas será clave para prever el futuro de los ecosistemas tropicales.
Fuente: New Phytologist Foundation