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Qué diferencia al hantavirus del ébola y por qué ambos preocupan en 2026

Dos alertas sanitarias distintas han coincidido este año: un brote de hantavirus asociado a un crucero en el Atlántico Sur y un nuevo episodio de ébola en África central.

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Ratón transmisor de hantavirus junto a una ilustración del virus del ébola.

Pocas veces dos enfermedades infecciosas graves coinciden en los titulares al mismo tiempo. Ha ocurrido este 2026: el hantavirus y el ébola han vuelto a colocar la prevención de infecciones en el centro de la conversación sanitaria.

Comparten un detalle inquietante —sus primeros síntomas se confunden con facilidad con los de una gripe común— pero su origen, su forma de contagio y su tratamiento son muy distintos. La revista médica canadiense CMAJ publicó hace pocas semanas dos guías para orientar a los profesionales sanitarios, y aquí resumimos lo esencial para cualquier lector.

Qué tienen en común y por qué preocupan ahora

Ambos virus exigen medidas estrictas de control de infecciones y, en sus fases iniciales, pueden despistar al provocar fiebre, dolor de cabeza y molestias musculares. La diferencia está en lo que viene después y en cómo se transmiten.

El hantavirus reapareció con fuerza tras un brote a bordo de un crucero en el Atlántico Sur, mientras que el ébola motivó que la OMS declarara, el 17 de mayo de 2026, una emergencia de salud pública de importancia internacional por un brote en la República Democrática del Congo y Uganda.

Hantavirus: lo que debes saber

La cepa que ha disparado las alarmas es el virus Andes, la única de toda la familia capaz de transmitirse de persona a persona. El brote más sonado este año se produjo a bordo del MV Hondius, un buque que zarpó de Ushuaia (Argentina) en abril de 2026, aunque la cadena de contagios humanos siempre arranca de un caso inicial que se infectó por contacto con roedores.

  • Cómo se contagia: principalmente al inhalar polvo contaminado con orina, heces o saliva de ratones infectados, sobre todo en espacios cerrados. La cepa Andes añade el contagio entre personas en contactos estrechos y prolongados.
  • Síntomas: tras un periodo de incubación que puede ir de dos a cuatro semanas, aparecen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y molestias abdominales. Las cepas americanas derivan en síndrome cardiopulmonar; las europeas y asiáticas, en fiebre hemorrágica con fallo renal.
  • Diagnóstico: se confirma mediante pruebas serológicas y de PCR en laboratorios de referencia.
  • Tratamiento: no existe antiviral específico ni vacuna, por lo que la atención es de apoyo para aliviar síntomas y sostener al paciente.
  • Letalidad: es alta. En la región de las Américas, durante 2025 ocho países notificaron 229 casos y 59 fallecimientos, con una letalidad del 25,7 %.

Un dato que vigilan los expertos: los casos en Argentina han empezado a detectarse fuera de las cuatro zonas endémicas habituales, llegando incluso a la provincia de Buenos Aires, lo que amplía el alcance potencial del virus.

Ébola: lo que debes saber

El brote actual está causado por el virus de Bundibugyo, una variante poco frecuente. El problema es justamente ese: los tratamientos y vacunas existentes están diseñados para la variante Zaire, no para esta cepa, lo que complica la respuesta.

  • Cómo se contagia: por contacto directo con fluidos corporales (sangre, vómito, diarrea, saliva, semen) de una persona infectada, o con superficies y objetos contaminados. No se transmite por el aire.
  • Síntomas: entre 2 y 21 días después de la exposición aparecen fiebre, fatiga, dolor muscular y molestias gastrointestinales. Menos de la mitad de los pacientes desarrollan signos hemorrágicos.
  • Diagnóstico: se realiza mediante PCR en personas con síntomas y antecedentes de riesgo, como viajes a zonas afectadas o contacto con enfermos o animales potencialmente portadores.
  • Tratamiento: para la cepa Bundibugyo no hay aún fármacos ni vacunas aprobados, así que la atención de apoyo es el pilar. Para la variante Zaire, en cambio, las vacunas son muy eficaces y dos antivirales reducen la mortalidad.
  • Letalidad: se estima entre el 25 % y el 50 %, según los organismos sanitarios.

El contexto sobre el terreno agrava las cosas. Las autoridades congoleñas han llegado a reportar más de un millar de casos sospechosos en tres provincias, en una región marcada por el conflicto armado y los desplazamientos de población.

La comunidad internacional ha reaccionado: la Unión Europea comprometió 15 millones de euros y Médicos Sin Fronteras anunció un centro de tratamiento con 65 camas en Ituri, mientras se aceleran tres candidatas a vacuna específica.

Qué viene ahora

La buena noticia es que, según los analistas, no se prevé una pandemia global, aunque sí existe riesgo de brotes regionales que se intenta contener. En el caso del hantavirus en el crucero, la OMS indicó el 12 de mayo de 2026 que el brote estaba bajo control y que la probabilidad de una expansión significativa era baja.

La clave en ambos frentes es la misma: detección temprana, aislamiento rápido y vigilancia transfronteriza. Para el público general fuera de las zonas afectadas, el riesgo se mantiene bajo, pero conviene seguir las recomendaciones oficiales y desconfiar de la desinformación que suele acompañar a estos episodios.

Fuentes

1
Revista de la Asociación Médica Canadiense

www.cmaj.ca/content/198/24/E942

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