Un estudio advierte que las “falsas soluciones climáticas” refuerzan el poder de la industria fósil
Un estudio internacional analiza decenas de conflictos ambientales y concluye que las soluciones climáticas impulsadas por la industria fósil prolongan el uso de combustibles fósiles
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
Un nuevo estudio académico advierte que muchas de las llamadas “soluciones climáticas” promovidas por la industria de los combustibles fósiles no solo no reducen de forma efectiva las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que refuerzan el poder económico y político de las mismas empresas responsables de la crisis climática. La investigación, liderada por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona en colaboración con la Universidad de Sussex, analiza decenas de conflictos ambientales en todo el mundo.
El trabajo se basa en el análisis de 48 casos documentados en distintos países y se centra en proyectos presentados como bajos en carbono, entre ellos el hidrógeno, los biocombustibles, la captura y almacenamiento de carbono y los sistemas de compensación de emisiones. Según los autores, estas iniciativas suelen funcionar como falsas soluciones que permiten prolongar la vida de las infraestructuras fósiles en lugar de sustituirlas.
Publicado en la revista científica Energy Research & Social Science, el estudio señala que las grandes compañías petroleras y gasísticas utilizan estas tecnologías para presentarse como actores imprescindibles de la transición energética. De este modo, logran neutralizar presiones sociales, legales y políticas que reclaman una eliminación rápida de los combustibles fósiles.
Los investigadores explican que muchas de estas iniciativas permiten conectar oleoductos, refinerías y centrales térmicas existentes con nuevas infraestructuras asociadas al hidrógeno o a la captura de carbono, justificando así su operación durante décadas. Un ejemplo citado es el gasoducto H2Med entre Barcelona y Marsella, promovido como infraestructura para hidrógeno, pero potencialmente utilizable también para gas fósil.
Marcel Llavero-Pasquina, investigador del ICTA-UAB y uno de los autores del estudio, subraya que estas tecnologías no pueden mitigar el cambio climático si no sustituyen de forma real la extracción de petróleo, gas y carbón. Según señala, la verdadera contribución climática de las empresas debería medirse por los combustibles fósiles que dejan sin explotar, y no por los proyectos que presentan como verdes.
El análisis concluye que las tecnologías promovidas por la industria fósil no han demostrado hasta ahora la capacidad de reducir o capturar dióxido de carbono a la escala necesaria. Además, lejos de mejorar las condiciones de vida de las comunidades afectadas, suelen reproducir patrones de injusticia ambiental, como la contaminación atmosférica, el despojo de tierras y la destrucción de medios de vida tradicionales.
Estos impactos se concentran especialmente en regiones del Sur Global, donde muchos de los proyectos reciben importantes subsidios públicos. Según el estudio, esto termina incrementando las ganancias privadas de iniciativas cuya efectividad climática es limitada o dudosa, al tiempo que traslada los costes sociales y ambientales a poblaciones vulnerables.
La investigación también destaca que las falsas soluciones climáticas refuerzan alianzas entre la industria fósil y otros sectores altamente contaminantes, como la aviación, la agroindustria o la minería. Estas alianzas generan nuevas dependencias económicas que consolidan aún más el poder estructural de los combustibles fósiles en el sistema energético global.
Según los autores, esta narrativa permite a las compañías presentarse como parte indispensable de la descarbonización, manteniendo su influencia sobre gobiernos, mercados financieros e instituciones internacionales. Freddie Daley, investigador asociado al estudio, afirma que estas estrategias no son fallos accidentales, sino intentos deliberados de retrasar el fin de la era de los combustibles fósiles.
El trabajo advierte que integrar estas falsas soluciones en políticas públicas puede bloquear transformaciones reales en un momento crítico para el clima. Frente a ello, comunidades locales, pueblos indígenas y movimientos de justicia ambiental están mostrando una creciente resistencia, reclamando cambios estructurales que cuestionen el modelo extractivo y eviten que la transición energética sea capturada por los mismos actores responsables de la crisis.
Fuente: ScienceDirect
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