Logotipo de Iceebook Iceebook - Noticias de Ciencia, Tecnología, Economía y más

Un fósil de 430 millones de años cambia lo que sabíamos sobre las sanguijuelas

Fósil de 430 millones de años en Wisconsin revela que las sanguijuelas primitivas comían invertebrados enteros, no sangre

Autor - Aldo Venuta Rodríguez

3 min lectura

Sanguijuelas vivas sobre la palma de una mano
Créditos: Pixabay

Las sanguijuelas más antiguas no chupaban sangre. Suena raro, pero es lo que acaba de revelar un fósil descubierto en Wisconsin que tiene 430 millones de años. Eso es 200 millones de años antes de lo que cualquier científico pensaba que existían estos bichos.

El fósil apareció en Waukesha, un sitio conocido por conservar animales blandos que normalmente se desintegran. Karma Nanglu, paleontólogo de UC Riverside, lo describe como ganar la lotería dos veces: primero encontrar un animal raro, y segundo que las condiciones fueran perfectas para fosilizarlo durante tanto tiempo.

Lo curioso es que esta sanguijuela primitiva tenía la ventosa trasera que vemos en las modernas. Esa parte grande con la que se agarran. Pero le faltaba algo crucial: la ventosa delantera, esa con la que perforan la piel para chupar sangre. Sin ella, es imposible que se alimentaran como las actuales.

"Alimentarse con sangre requiere mucha maquinaria especializada", explica Nanglu. Anticoagulantes, enzimas digestivas, piezas bucales especiales. Todo eso es demasiado complejo. Más probable es que estas sanguijuelas antiguas simplemente se tragaran presas pequeñas enteras o bebieran fluidos de invertebrados marinos.

Y sí, marinos. Este fósil viene del océano, no de un lago o pantano.

Comparación entre una sanguijuela fósil de hace cientos de millones de años y una sanguijuela moderna, mostrando similitudes en la ventosa y la segmentación del cuerpo
Comparación entre el fósil de sanguijuela y un ejemplar actual. Las flechas señalan la ventosa posterior y la segmentación que revelan su parentesco. Créditos: Andrew J. Wendruff/Universidad de Otterbein y Takafumi Nakano/Universidad de Kioto

El descubrimiento casi pasa desapercibido. Los investigadores de Ohio State lo encontraron durante un estudio más amplio del sitio, pero no se dieron cuenta de qué tenían entre manos. Fue durante la pandemia cuando Nanglu lo vio y pensó "espera, esto podría ser algo grande".

Contactó a Danielle de Carle en Toronto, una especialista en sanguijuelas. También consultó con expertos en São Paulo y otros lugares. Todos coincidieron: era una sanguijuela por la combinación única de la ventosa trasera y el cuerpo segmentado en forma de lágrima. Ningún otro animal tiene ambas características.

Antes de esto, los científicos ubicaban a las sanguijuelas hace unos 150 o 200 millones de años máximo. Este fósil las empuja 200 millones de años más atrás en el tiempo. Cambia completamente la historia evolutiva del grupo.

Preservar algo así es casi milagroso. Las sanguijuelas no tienen huesos, conchas, nada duro que aguante millones de años. Necesitas un entierro casi instantáneo, poco oxígeno, condiciones geoquímicas perfectas. Por eso este es el único fósil corporal que existe de todo el grupo Hirudinida.

Las sanguijuelas modernas están en todos lados: agua dulce, mar, hasta en tierra. Algunas chupan sangre, otras son carroñeras, otras cazan. Pero entender de dónde vienen ha sido imposible precisamente porque no dejan fósiles.

"No sabemos tanto como creemos", dice Nanglu. El árbol de la vida tiene raíces más profundas de lo que imaginamos y apenas estamos empezando a mapearlas.

Lo más fascinante es pensar qué comían realmente estas sanguijuelas primitivas en los océanos del Silúrico. Sin la capacidad de perforar piel, vagaban por el fondo marino cazando pequeños invertebrados blandos. Una vida completamente diferente a sus descendientes modernos que conocemos (y tememos) hoy.

Continúa informándote

Hormiga fósil Ctenobethylus goepperti preservada en ámbar visible en el interior de la piedra
Ciencia

Descubren una hormiga fosilizada de hace 40 millones de años en el ámbar de Goethe

Una hormiga fosilizada de hace 40 millones de años fue identificada en piezas de ámbar que pertenecieron a Johann Wolfgang von Goethe gracias a escaneos de alta precisión

Montículo de residuos mineros junto a viviendas en Witwatersrand
Ciencia

Cómo el uranio de la minería termina en el cuerpo de los niños que viven cerca de minas de oro

Un estudio en Sudáfrica detecta uranio en el cabello de niños que viven junto a relaves mineros y muestra cómo el polvo de antiguas minas de oro llega al aire, al suelo y al cuerpo humano.

Quitón de aguas profundas Ferreiraella populi recién descubierto
Ciencia

Una especie abisal recibe nombre científico tras miles de sugerencias en redes sociales

Una especie descubierta a 5.500 metros fue bautizada con ayuda de internet tras miles de propuestas, en un experimento que mezcla ciencia, redes y taxonomía

Mandíbula fósil parcial de Paranthropus comparada con mandíbulas de otros homínidos tempranos
Ciencia

Un fósil de Paranthropus de 2,6 millones de años reescribe la historia de los primeros homínidos

El descubrimiento de una mandíbula en Etiopía prueba que el Paranthropus se extendía más al norte de lo que se creía y era más adaptable que nuestro género Homo

Cocodrilo de agua salada descansando en una playa junto a la desembocadura de un río
Ciencia

Estudio genético confirma que los cocodrilos cruzaron 3.000 km a través del Océano Índico

Un estudio genético confirma que los cocodrilos que vivían en Seychelles recorrieron más de 3.000 kilómetros por mar, demostrando su increíble capacidad de dispersión

Reconstrucción artística de dinosaurios terópodos y saurópodos en un paisaje jurásico con coníferas y helechos
Ciencia

Los dinosaurios bebés fueron una presa habitual en el Jurásico tardío, según un estudio fósil

Un estudio reconstruye la red alimentaria del Jurásico tardío y revela que las crías de saurópodos eran la principal fuente de alimento para grandes depredadores