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Un potente río atmosférico se está formando en el Golfo de México y se prevé que impacte severamente al sureste de Estados Unidos desde este fin de semana hasta principios de la próxima semana. Florida, Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte se preparan para recibir lluvias torrenciales, con acumulaciones que podrían superar los 25 centímetros en las zonas más afectadas.
Este fenómeno climático —que funciona como un “río de vapor de agua” en la atmósfera— es más común en la costa oeste durante el invierno, pero esta vez ha tomado una ruta poco habitual desde el Caribe occidental hacia los estados del sur. Ciudades como Tampa, Orlando, Jacksonville, Savannah, Charleston y Charlotte están en el centro de la amenaza.
La tormenta podría dejar entre 7 y 15 centímetros de lluvia de forma generalizada, pero las zonas más vulnerables podrían superar los 25 cm. Las lluvias intensas y rápidas aumentan el riesgo de inundaciones repentinas, especialmente en áreas ya afectadas por el huracán Helene en 2024. Además, el sistema podría generar tornados, ráfagas de viento y trombas marinas.
El sábado, los aguaceros afectarán principalmente el norte de Florida, Alabama, Georgia y Carolina del Sur. Tallahassee, Atlanta, Valdosta y Birmingham están entre las localidades en alerta. Para el domingo, el sistema se expandirá al centro de Florida, Carolina del Norte y más sectores del sureste.
El lunes se espera el punto máximo de intensidad del río atmosférico. Las tormentas severas podrían alcanzar a Florida desde Fort Myers hasta Jacksonville, así como a grandes urbes como Atlanta, Columbia y Charlotte. La amenaza de inundaciones será elevada en toda la franja costera y los Apalaches del sur.
El martes, el sistema comenzará a desplazarse hacia el Atlántico medio y el valle del Ohio, pero las lluvias aún podrían impactar al sur de Florida. Según meteorólogos, esta situación podría ser una señal temprana de una temporada de huracanes activa, que comienza oficialmente el 1 de junio.
La formación de este río atmosférico está asociada con un pulso de la oscilación de Madden-Julian, un fenómeno climático que incrementa la humedad y la inestabilidad atmosférica. A esto se suman las temperaturas anómalamente cálidas del mar Caribe, que actúan como combustible adicional para las tormentas.
Aunque parte de estas lluvias serán beneficiosas para aliviar la sequía y reducir el riesgo de incendios forestales, el volumen extremo previsto pone a prueba la infraestructura de drenaje de muchas comunidades. Las autoridades llaman a la población a mantenerse informada y tomar precauciones frente a posibles inundaciones y tormentas severas.
Referencias: The Washington Post
Es una banda de vapor de agua en la atmósfera que puede causar lluvias intensas e inundaciones repentinas.
Florida, Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte enfrentarán aguaceros severos.
Entre 7 y 25 centímetros, con riesgo de lluvias localizadas aún mayores.
Sí, pueden presentarse tornados, trombas marinas y ráfagas de viento dañinas.
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