Durante años, los drones se usaron cerca de elefantes principalmente como herramienta para ahuyentarlos de zonas de cultivo. Su sonido, parecido al zumbido de un enjambre de abejas, bastaba para que muchos animales huyeran. Pero un nuevo estudio realizado por Save the Elephants y la Universidad de Oxford muestra una historia muy distinta: los elefantes no solo pueden acostumbrarse a los drones, sino que también permiten que estos dispositivos se conviertan en aliados para entender mejor su comportamiento.
La investigación, realizada en las Reservas Nacionales de Samburu y Buffalo Springs, en el norte de Kenia, demuestra que los drones, cuando se operan con cuidado, pueden monitorear a los elefantes sin causarles estrés. El equipo llevó a cabo 35 pruebas con drones cuadricópteros en 14 familias de elefantes identificadas individualmente. En casi la mitad de los vuelos no hubo señales de perturbación, y cuando los animales sí reaccionaron, lo hicieron de forma leve y por un periodo breve.
Los resultados muestran que los elefantes no solo toleran los drones: también aprenden de ellos. Tras varias exposiciones, las probabilidades de mostrar alguna perturbación cayeron un 70 %. En algunos casos, la habituación duró meses o incluso más, lo que indica una capacidad notable de adaptación.
El modo en que se opera el dron es decisivo. Según el estudio, volar a mayor altura —unos 120 metros—, aproximarse con el viento a favor y mantener trayectorias estables reduce casi por completo cualquier reacción negativa. Estas condiciones permiten obtener imágenes claras y recopilar datos precisos sin alterar las rutinas de los animales.
Esta nueva perspectiva aérea ofrece algo que antes era imposible: una visión completa del comportamiento de una familia de elefantes sin intervenir en su espacio. Las cámaras y sensores a bordo permiten seguir sus desplazamientos, observar sus interacciones sociales y analizar cómo reaccionan ante cambios del entorno. El uso combinado de drones y software apoyado en inteligencia artificial está empezando a revelar patrones que resultaban invisibles desde el suelo.
El estudio también subraya el valor de esta herramienta para la conservación. Durante décadas, los investigadores han observado elefantes desde vehículos o desde plataformas elevadas, siempre a una distancia que limita lo que se puede ver. Los drones abren una ventana completamente nueva a su vida diaria, desde sus desplazamientos nocturnos hasta las dinámicas internas de cada grupo.
A pesar de su potencial, los científicos recuerdan que el uso de drones en áreas protegidas debe ser estrictamente regulado. En Kenia, los vuelos recreativos están prohibidos dentro de parques y reservas para evitar molestias a la fauna. El estudio se realizó bajo permisos especiales y siguiendo protocolos diseñados para minimizar cualquier impacto.
Para Save the Elephants y la Universidad de Oxford, estos resultados marcan el comienzo de una nueva etapa. Los investigadores ya están desarrollando herramientas capaces de identificar automáticamente la edad y el sexo de cada elefante en una manada, y han comenzado a estudiar patrones de sueño utilizando cámaras térmicas a bordo. Todo apunta a que los drones serán una pieza clave para comprender mejor a una especie cuya supervivencia depende cada vez más de datos precisos y decisiones informadas.
La combinación de experiencia de campo y tecnología de vanguardia está permitiendo ver el mundo de los elefantes como nunca antes. Y, por primera vez, lo hace sin interrumpirlo.
Fuente: Nature