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No eres adicto a Instagram: solo tienes un hábito muy fuerte

Un estudio revela que la mayoría de usuarios de Instagram cree ser adicta sin presentar síntomas reales, y que esa etiqueta reduce su sensación de control y aumenta la autoculpa

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Persona sosteniendo un smartphone con la pantalla de inicio de sesión de Instagram abierta
Imagen ilustrativa. Créditos: Iceebook

En los últimos años se ha vuelto común escuchar que “somos adictos” a Instagram, TikTok o cualquier red social. Sin embargo, un nuevo estudio desmonta esa idea: la mayoría de la gente no es adicta, sino que simplemente ha creado hábitos muy fuertes de uso. Y confundir hábito con adicción no solo es impreciso, también puede causar daño.

Según esta investigación, realizada con más de 1.200 usuarios, solo un 2% de quienes usan Instagram muestran síntomas que podrían acercarse a una adicción real. Aun así, casi uno de cada cinco cree que es adicto. Esa diferencia tan grande tiene consecuencias.

Los autores explican que los usuarios tienden a sobreestimarlo porque los medios y las redes repiten continuamente la palabra “adicción” para describir un uso frecuente. Y cuando alguien empieza a creer que está “enganchado”, su sensación de control baja: siente que no puede frenar, que falla cuando lo intenta y que su comportamiento es un problema más grave de lo que realmente es.

En el primer experimento, quienes se etiquetaban a sí mismos como adictos mostraban menos control, más intentos fallidos y más culpa por usar la aplicación, a pesar de no tener síntomas reales de adicción. En cambio, quienes reconocían que su uso era un hábito fuerte no mostraban ese deterioro en su percepción.

El segundo experimento fue aún más revelador. Bastó con que los participantes leyeran un texto que describía su uso como “adictivo” para que, minutos después, reportaran menos capacidad de autocontrol y más autoculpa. Es decir: la etiqueta, por sí sola, empeora la relación con la red social.

Los investigadores subrayan que los hábitos funcionan de forma muy distinta a las adicciones. Los hábitos se activan por señales del entorno —notificaciones, aburrimiento, costumbre de abrir la app— y pueden cambiarse modificando esos desencadenantes: apagar alertas, cambiar la pantalla del móvil, esconder la app o sustituirla por otra actividad.

En cambio, una adicción clínica implica síntomas mucho más profundos: abstinencia, ansiedad intensa, deterioro claro de la vida diaria. Y eso es algo que no ocurre en la mayoría de usuarios de redes sociales.

El estudio concluye que usar la palabra “adicción” a la ligera hace más mal que bien. No ayuda a que la gente recupere el control; de hecho, lo reduce. También aumenta la culpa y fomenta la idea de que cualquier uso frecuente es necesariamente patológico.

Los autores piden reservar la etiqueta de adicción para los pocos casos que realmente lo necesitan y, para el resto, centrarse en entender cómo se forman los hábitos y cómo pueden cambiarse sin dramatizar el comportamiento.

Resumen

  • La mayoría de usuarios confunde un hábito intenso con una adicción real a las redes sociales.
  • Solo un 2% muestra síntomas compatibles con riesgo clínico, aunque muchos creen ser adictos.
  • Etiquetar el uso como “adicción” reduce el control percibido y aumenta la autoculpa.
  • El estudio sugiere que entender estos comportamientos como hábitos ayuda a gestionarlos mejor.

Fuente: Scientific Reports

Preguntas frecuentes

Por qué mucha gente cree ser adicta a las redes sin serlo

Porque confunden un hábito fuerte con adicción real influenciados por el uso exagerado del término en medios y redes

Qué efecto tiene llamarse a uno mismo adicto

Reduce la sensación de control aumenta la autoculpa y lleva a creer que el uso es más grave de lo que realmente es

Cuántos usuarios muestran síntomas reales de adicción

Según el estudio solo alrededor del 2 por ciento presenta señales cercanas a una adicción clínica

Cómo se diferencian los hábitos digitales de una adicción real

Los hábitos se activan por señales del entorno y pueden modificarse mientras que una adicción clínica implica deterioro grave y abstinencia

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