Qué cambiaría en tu vida diaria si Internet dejara de funcionar durante una semana
Empezarías la semana con normalidad, sin pensar en grandes apagones ni en fallos globales, hasta que algo cotidiano como pagar un café se volvería imposible porque el datáfono no conecta. A partir de ahí, pequeños gestos empezarían a fallar uno tras otro: el mensaje que no sale, la app que no carga, el billete digital que no puedes enseñar. No habría un momento épico de colapso, sino una suma de fricciones que irían ralentizando todo.