Durante décadas se pensó que los terremotos ocurrían en la corteza: ahora también aparecen en el manto
Durante décadas, la explicación dominante sobre los terremotos era relativamente clara: se originan en la corteza terrestre, la capa más superficial del planeta, cuando se libera tensión acumulada en fallas geológicas. La mayoría de los sismos registrados encajan en ese modelo y se producen a profundidades de entre 10 y 30 kilómetros.