El oxígeno de la propia Tierra alimentó la supertormenta solar de 2024
En mayo de 2024, auroras boreales se asomaron por cielos que casi nunca las ven, a latitudes insólitamente bajas en todo el planeta. Fue el rastro visible de la mayor tormenta geomagnética en más de dos décadas, un fenómeno que ocurre apenas una vez cada veinte o veinticinco años y que ahora deja una sorpresa científica.