Profundidad y ubicación: dónde está cada uno
La frontera entre ambos está en los 660 kilómetros de profundidad, marcada por una discontinuidad sísmica que los geofísicos detectan con claridad.
El manto superior va desde la base de la corteza terrestre hasta esos 660 km. El manto inferior arranca ahí y baja hasta los 2.900 km, donde empieza el núcleo externo. El inferior es, con diferencia, el más voluminoso: por sí solo supone más de la mitad del volumen del planeta.
Composición: los minerales que los distinguen
Las dos capas están hechas de silicatos de magnesio y hierro, pero la presión cambia por completo qué minerales aparecen en cada una.
En el manto superior dominan el olivino y el piroxeno, minerales relativamente "ligeros" dentro de este contexto. Al cruzar los 660 km, la presión es tan alta que esos minerales colapsan en estructuras más compactas: el manto inferior está formado sobre todo por bridgmanita y ferropericlasa, mucho más densas. Misma química de base, distinta arquitectura mineral.
Temperatura y presión
Ambas magnitudes aumentan con la profundidad, pero el salto entre una capa y otra es enorme.
El manto superior va desde unos 500-1.000 °C cerca de la corteza hasta cerca de 1.600 °C en su base. El manto inferior es mucho más caliente: ronda los 1.700 °C en su parte alta y se acerca a los 3.000-3.700 °C en la frontera con el núcleo. La presión sigue el mismo patrón: moderada arriba, y en la base del manto inferior alcanza alrededor de 1,3 millones de veces la presión atmosférica.
Densidad y viscosidad: flexible frente a rígido
Esta es quizá la diferencia más importante, porque explica lo que cada capa hace.
El manto superior es menos denso y, sobre todo, contiene la astenosfera: una franja parcialmente fundida y plástica que fluye con relativa facilidad. El manto inferior, en cambio, es mucho más denso y viscoso por la presión extrema; también se mueve, pero en cámara mucho más lenta. Dicho en corto: el de arriba es blando y "fluye", el de abajo es rígido y apenas se desplaza.
Qué papel cumple cada capa en la Tierra
Esa diferencia de rigidez reparte las funciones entre las dos capas.
El manto superior es el protagonista de la tectónica de placas: la plasticidad de la astenosfera permite que las placas se deslicen sobre ella, lo que provoca terremotos, vulcanismo y la formación de montañas. El manto inferior no mueve placas directamente, pero hace algo igual de vital: transporta el calor del núcleo hacia arriba y alimenta la convección que, en cadena, termina moviendo el manto superior.