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Manto inferior - Qué es, características, estructura, composición y propiedades

El manto inferior es la capa más profunda y voluminosa del manto terrestre, una región de roca sólida sometida a presiones y temperaturas extremas. En este artículo verás qué es, sus características, su estructura, su composición y las propiedades que lo convierten en una pieza clave de la maquinaria interna de la Tierra.

Aldo Venuta Rodríguez
Aldo Venuta Rodríguez Redacción · 5 min lectura
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Capas internas de la Tierra, destacando el manto inferior

¿Qué es el manto inferior?

El manto inferior es la capa más profunda del manto terrestre, situada entre los 660 y los 2.900 kilómetros de profundidad, justo por encima del núcleo externo. Es la zona más densa y rígida del manto, debido a las extremas condiciones de presión y temperatura que reinan a esa profundidad. Por sí solo representa más de la mitad del volumen total del planeta.

Aunque está compuesto por material sólido, el manto inferior se desplaza con extrema lentitud, apenas un centímetro al año, en movimientos de convección que transportan calor desde el núcleo hacia las capas superiores. Esa circulación pausada es la que, en última instancia, alimenta buena parte de la actividad geológica de la superficie.

Su gran densidad y rigidez lo diferencian del manto superior, mucho más plástico y ligero.

Características del manto inferior

  • Alta densidad y rigidez: las enormes presiones compactan los materiales hasta darles una densidad y una rigidez muy superiores a las del manto superior.
  • Movimiento lento y convectivo: pese a ser sólido, fluye en cámara lenta mediante corrientes de convección que arrastran calor y material hacia arriba.
  • Temperatura extrema: ronda los 1.700 °C en su límite superior y se acerca a los 3.000-3.700 °C en la frontera con el núcleo. Ese calor obliga a los minerales a adoptar estructuras más compactas.
  • Presiones colosales: en su base la presión alcanza alrededor de 1,3 millones de veces la presión atmosférica de la superficie, lo que transforma los minerales en formas más densas y estables.

Estructura del manto inferior

El manto inferior es bastante homogéneo en composición y, a diferencia del manto superior, no se divide en subcapas claramente diferenciadas: se comporta más bien como una única masa densa de roca sólida. Su límite superior, hacia los 660 km, coincide con una discontinuidad sísmica muy marcada que los geofísicos detectan en el paso de las ondas.

Donde sí aparecen variaciones es en su parte más profunda. Justo encima del núcleo, entre unos 2.700 y 2.900 km, se encuentra una región especial llamada capa D'', con diferencias de temperatura y densidad que influyen en cómo asciende el calor hacia el resto del manto. Esa zona de transición es clave para entender la dinámica térmica del interior terrestre.

Composición del manto inferior

La composición del manto inferior es relativamente uniforme y está dominada por minerales capaces de soportar condiciones extremas. Son mucho más densos que los del manto superior, porque la presión obliga a sus átomos a empaquetarse en estructuras compactas.

  • Minerales principales: el más abundante con diferencia es la bridgmanita (un silicato de magnesio y hierro), acompañada de ferropericlasa (un óxido de magnesio y hierro). Juntos forman la mayor parte de la capa.
  • Componente secundario: también hay perovskita de silicato de calcio y trazas de aluminio. Aportan estabilidad a la estructura mineral bajo esas presiones.

Propiedades del manto inferior

  • Conducción y almacenamiento de calor: funciona como un gran regulador térmico que modera cuánto calor del núcleo llega a las capas superiores, clave para el equilibrio térmico del planeta.
  • Viscosidad altísima: su densidad y presión lo hacen mucho más viscoso que el manto superior, lo que ralentiza enormemente sus movimientos de convección.
  • Plasticidad limitada: fluye, pero mucho menos que el manto superior; su rigidez frena la velocidad del flujo, aunque permite el transporte de material en escalas de tiempo geológicas.
  • Papel en la tectónica de placas: no mueve directamente las placas tectónicas, pero su convección lenta impulsa la del manto superior, que sí las arrastra.

¿Cómo sabemos qué hay en el manto inferior?

Nadie ha llegado nunca al manto inferior: la perforación más profunda jamás realizada apenas arañó los primeros 12 kilómetros de corteza, una distancia ridícula frente a los 2.900 km hasta el núcleo. Entonces, ¿cómo conocemos su temperatura, su presión o sus minerales?

La respuesta está en las ondas sísmicas. Cuando ocurre un terremoto, las ondas atraviesan el interior del planeta y cambian de velocidad y dirección al pasar por materiales de distinta densidad. Midiendo esos cambios en superficie, los geofísicos reconstruyen las capas internas como si fuera una ecografía de la Tierra. Esos saltos bruscos de velocidad son justamente las "discontinuidades", como la de los 660 km que marca el techo del manto inferior.

El resto se completa en el laboratorio: recreando en prensas especiales las presiones y temperaturas de esas profundidades, los científicos comprueban qué minerales se forman y confirman así de qué está hecho ese mundo al que es imposible bajar.

Preguntas frecuentes

¿A qué profundidad se encuentra el manto inferior?

Se extiende aproximadamente desde los 660 hasta los 2.900 kilómetros de profundidad, justo por encima del núcleo externo.

¿Cuál es la temperatura del manto inferior?

Ronda los 1.700 °C en su parte superior y se acerca a los 3.000-3.700 °C en la frontera con el núcleo.

¿Qué minerales componen el manto inferior?

Sobre todo bridgmanita y ferropericlasa, ambos ricos en magnesio y hierro, además de perovskita de silicato de calcio en menor proporción.

¿Cuál es el rol del manto inferior en la dinámica de la Tierra?

Actúa como almacén y regulador del calor del núcleo, e impulsa con su convección lenta la del manto superior, lo que indirectamente afecta a la tectónica de placas y al vulcanismo.

¿Cómo sabemos qué hay en el manto inferior si nadie ha bajado?

Gracias a las ondas sísmicas de los terremotos, que cambian de velocidad al atravesar las capas internas y revelan su estructura, y a experimentos de laboratorio que recrean sus condiciones de presión y temperatura.

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