El aviso llegó en junio dentro de un correo fácil de pasar por alto. Google actualizó la configuración de privacidad de sus servicios de búsqueda y, con ese cambio, incorporó a los usuarios por defecto a un entrenamiento ampliado de su inteligencia artificial presentado como más control sobre tu historial.
Lo verdaderamente nuevo no es que una tecnológica recoja datos, sino de dónde los saca. Hasta ahora el material salía sobre todo del rastreo de la web abierta. Ahora procede de lo que tú mismo entregas al usar sus herramientas, desde una imagen hasta una grabación de voz.
El alcance va más allá del buscador. Cubre también Maps, Shopping, Vuelos, Hoteles, el Traductor y Noticias, y cada foto subida a Lens o cada búsqueda por voz puede quedar guardada para afinar esos modelos.
Qué se guarda y qué queda fuera
Los ejemplos son cotidianos. Si fotografías algo con Lens para buscarlo, esa imagen puede almacenarse. Si dictas una búsqueda por voz o practicas conversación con el Traductor, ese audio también. Y si subes un archivo para que Google lo procese, entra en el mismo saco.
No todo tu universo Google queda expuesto. Las imágenes que guardas en Google Fotos no se ven afectadas, y productos como Chrome, YouTube o las apps de Gemini se rigen por ajustes propios. Google añade que el contenido de Workspace no se emplea para entrenar sus modelos.
El matiz cuenta porque el ajuste solo abarca lo que empujas activamente hacia sus servicios de búsqueda, no todo lo que almacenas en tu cuenta. Aun así, ese perímetro incluye datos muy personales que muchos usuarios ni asocian con un buscador.
Cómo desactivarlo
El cambio introdujo dos controles nuevos, el Historial de servicios de búsqueda y las Recomendaciones personalizadas. Desde tu página de actividad de Google puedes desmarcar la casilla de guardar contenido multimedia sin renunciar al resto del historial, o apagar ambas cosas a la vez.
Ahí mismo decides cada cuánto se borra lo guardado, con opciones de tres, dieciocho o treinta y seis meses, mientras que las recomendaciones se apagan por separado en los ajustes de personalización. Ten en cuenta que el despliegue es gradual y quizá el menú aún no aparezca en tu cuenta.
Por qué inquieta a los especialistas
Calli Schroeder, abogada del Electronic Privacy Information Center, recomienda desactivarlo. Recuerda que la voz y el rostro son datos biométricos sensibles y que el historial de búsquedas ha llegado a ser reclamado por la policía en investigaciones, dos motivos de peso para pensárselo dos veces.
Conviene, aun así, no pintar un cuadro más oscuro de lo que es. Google sostiene que, una vez usados para entrenar, esos datos no quedan ligados a tu identidad y que aplica filtros para retirar información sensible o identificativa antes del proceso.
El movimiento encaja en una tendencia del sector, con Meta nutriendo su IA de fotos de usuarios y de lo que graban sus gafas, o con la red social X haciendo lo propio con las publicaciones. La diferencia que más críticas atrae aquí es que la opción venga activada de serie.