Economía Y Finanzas · Publicado

Qué países tienen más deuda pública y por qué debería importarte

La deuda pública mundial roza cifras récord, y los países que más deben en dinero no siempre son los que corren más riesgo.

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Globo terráqueo rodeado de monedas y un edificio público

La deuda pública se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de la economía mundial. En 2025 alcanzó los 110,9 billones de dólares, cerca del 94 % del valor de todo lo que produce el planeta en un año, y el Fondo Monetario Internacional prevé que se acerque al 100 % antes de que acabe la década.

Antes de mirar quién encabeza las listas, conviene tener claro un matiz que casi siempre se pasa por alto. No es lo mismo deber mucho dinero que deber mucho en relación con lo que se produce, y esas dos formas de medir dibujan dos rankings completamente distintos.

Quién debe más dinero en términos absolutos

La deuda pública es, en esencia, el dinero que un Estado debe a sus acreedores, que consigue emitiendo bonos para cubrir la diferencia entre lo que ingresa y lo que gasta. Medida en dólares, la lista la encabezan las mayores economías del planeta.

Estados Unidos va en cabeza con enorme diferencia, con unos 38,3 billones de dólares, más de un tercio de toda la deuda pública mundial. Le siguen China, con unos 18,7 billones, y Japón, con cerca de 9,8.

La concentración es notable. Solo esos tres países acumulan alrededor del 60 % de la deuda pública del mundo, y los cinco primeros, con Reino Unido y Francia, llegan a dos tercios del total.

Ahora bien, que una economía grande deba mucho dinero es hasta cierto punto esperable, porque también produce e ingresa mucho. Por eso esta cifra, la más repetida en los titulares, no basta para saber qué países están de verdad en apuros.

Quién debe más en relación con lo que produce

La medida que refleja el riesgo real es la que compara la deuda con el tamaño de la economía, el llamado ratio deuda/PIB. Con esa vara de medir, la lista cambia por completo y aparecen países muy distintos.

Japón destaca entre las grandes economías, con una deuda que supera con creces el doble del tamaño de su economía, el mayor ratio del mundo junto a casos como el de Sudán, arrastrado por una guerra civil. Por detrás, Estados Unidos ronda ya el 126 % y España se sitúa algo por encima del 100 %.

La novedad del último año está en China. Su deuda pública ha crecido con fuerza y, contando la de sus gobiernos locales, ha superado el 100 % de su economía, de modo que el viejo relato de un país que debía poco en proporción a lo que produce ya no se sostiene igual.

El contraste dentro del club de los ricos es revelador. Alemania, con cerca del 65 %, es la más contenida del G7, y el Fondo Monetario Internacional prevé que economías como España o el propio Japón reduzcan su ratio en los próximos años, mientras que el de Estados Unidos seguirá subiendo.

No existe una cifra mágica a partir de la cual una deuda se vuelva insostenible. Algunos economistas señalan que superar de forma prolongada el 70 u 80 % del PIB puede empezar a frenar el crecimiento, pero ese tipo de umbrales está muy discutido, y lo que de verdad determina el riesgo es en qué moneda se debe, a quién y a qué coste.

En Europa, el mapa también se mueve. Italia se ha convertido en 2026 en el país más endeudado de la zona euro, con una deuda en torno al 138 % de su economía, adelantando a Grecia, que durante años ocupó ese puesto y ahora la reduce con rapidez tras su rescate.

Por qué Japón puede deber tanto y no hundirse

El caso japonés explica por qué la cifra no lo es todo. Debe casi toda su deuda a sus propios ciudadanos e instituciones y en su propia moneda, lo que le da un margen enorme para gestionarla, así que su enorme ratio no provoca el nerviosismo que causaría en otros países.

Estados Unidos es el reverso. Preocupa más a los analistas porque gasta de forma persistente más de lo que ingresa y buena parte de su deuda está en manos de acreedores repartidos por todo el mundo, lo que lo hace más sensible a lo que decidan los mercados.

Por qué esto debería importarte

Aunque suene a un asunto lejano de gobiernos y organismos, la deuda pública termina tocando la vida cotidiana. Cuando un Estado dedica cada vez más presupuesto a pagar intereses, le queda menos para sanidad, educación o pensiones, y suele compensarlo subiendo impuestos o recortando servicios.

El riesgo, además, es global por contagio. Una economía tan endeudada como la estadounidense influye en los tipos de interés de todo el planeta, y una crisis de deuda en un país grande puede propagarse a los mercados y encarecer el crédito en todas partes, como ocurrió en 2008.

Por eso el Fondo Monetario Internacional insiste en pedir a los gobiernos que ajusten sus cuentas cuanto antes. La forma en que los grandes países gestionen su deuda en los próximos años influirá en el crecimiento, el empleo y el bolsillo de millones de personas, también fuera de sus fronteras.

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