Espacio
Publicado:

La cometa C/2024 E1 se acerca a la Tierra y podría abandonar el Sistema Solar para siempre

La cometa C/2024 E1, conocida como la “gemela” de 3I/ATLAS, se aproxima a la Tierra en una trayectoria abierta que podría convertir este paso por el Sistema Solar en su única visita antes de dirigirse al espacio interestelar.

3 min lectura
Cometa C/2024 E1 observado en el espacio
Cometa C/2024 E1.

La cometa C/2024 E1, conocida también como Wierzchoś, se aproxima a la Tierra y ha sido comparada con 3I/ATLAS por su aspecto y por la posibilidad de que, tras su paso por el Sistema Solar, termine expulsada hacia el espacio interestelar. Este nuevo objeto celeste, visible con telescopios desde nuestro planeta, ha despertado interés por su trayectoria abierta y por el intenso color verde de su coma.

C/2024 E1 fue descubierta en marzo de 2024 por el astrónomo polaco Kacper Wierzchoś mediante un telescopio en Arizona. Desde entonces ha sido observada con instrumentos más avanzados, incluido el telescopio espacial James Webb, que detectó grandes cantidades de dióxido de carbono en su envoltura gaseosa. Su núcleo, compuesto de hielo y roca, podría medir varios kilómetros de diámetro, aunque las estimaciones más recientes apuntan a dimensiones algo menores que las primeras evaluaciones.

La comparación con 3I/ATLAS surge por el tipo de trayectoria que sigue. A diferencia de los cometas periódicos que orbitan el Sol y regresan cada cierto tiempo, C/2024 E1 describe una órbita hiperbólica. Eso significa que no quedará ligada gravitacionalmente a nuestra estrella. Tras este paso por la región interna del Sistema Solar, podría ganar velocidad suficiente como para alejarse de forma definitiva.

En el caso de 3I/ATLAS, se trataba de un visitante procedente de otro sistema estelar. C/2024 E1 probablemente tiene un origen distinto y llegaría desde la nube de Oort, la vasta reserva de cuerpos helados situada en los límites del entorno solar. Aun así, el desenlace podría ser parecido. El encuentro cercano con el Sol actuaría como una especie de impulso gravitacional que modificaría su rumbo hacia el exterior.

La cometa ya superó su punto de mayor aproximación al Sol en enero, a decenas de millones de kilómetros de nuestra estrella. En estos días alcanzará su distancia mínima respecto a la Tierra, que seguirá siendo superior a los cien millones de kilómetros. No existe riesgo de impacto ni amenaza para el planeta, aunque la cercanía relativa permitirá observarla con telescopios adecuados e incluso con binoculares astronómicos en condiciones favorables.

Uno de los rasgos más llamativos es su tonalidad verde esmeralda. Ese color se debe a la presencia de moléculas de carbono que, al ser excitadas por la radiación solar, emiten luz en una longitud de onda específica. El resultado es una coma brillante acompañada por una cola de gas y polvo que se extiende millones de kilómetros en el espacio.

Las simulaciones indican que esta podría ser la única visita de C/2024 E1 al interior del Sistema Solar. La interacción gravitatoria con el Sol marcaría el inicio de un viaje que podría prolongarse durante millones o incluso miles de millones de años a través de la Vía Láctea. Más allá del espectáculo visual, el seguimiento de esta cometa aporta información valiosa sobre la dinámica de los cuerpos helados y sobre los mecanismos que pueden expulsarlos del vecindario solar, ayudando a comprender mejor la arquitectura y la evolución de nuestro entorno cósmico.

Compartir artículo

Continúa informándote