El avance no llega en un vacío técnico. A comienzos de febrero, una prueba previa tuvo que interrumpirse por problemas durante el abastecimiento, incluida una fuga de hidrógeno líquido que obligó a frenar el calendario, como ya se había anticipado cuando la misión afrontó su ensayo decisivo antes del lanzamiento. Ese contratiempo afectaba al punto más sensible del sistema: la carga de propelente criogénico, una fase donde cualquier variación puede comprometer la seguridad y retrasar semanas la planificación.
El nuevo ensayo, realizado en la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, reprodujo con precisión las operaciones del día de lanzamiento. Durante el wet dress rehearsal, los equipos cargaron más de 700.000 galones de combustible líquido en el Sistema de Lanzamiento Espacial, ejecutaron la secuencia completa de cuenta atrás y desplazaron personal a la rampa para verificar el cierre de las escotillas de la nave Orion. El hecho de que las concentraciones de hidrógeno se mantuvieran dentro de los márgenes permitidos confirma que los nuevos sellos instalados en la interfaz de abastecimiento han corregido el problema que obligó a detener la prueba anterior.
No todo transcurrió sin tensión. En pleno proceso se registró una pérdida temporal de comunicaciones terrestres en el Centro de Control de Lanzamiento. Los operadores activaron sistemas de respaldo para garantizar la seguridad mientras los ingenieros identificaban el equipo responsable. El incidente no alteró la secuencia global, pero evidenció la complejidad operativa de un lanzamiento que depende de múltiples capas técnicas funcionando de forma coordinada.
Superada la fase crítica, la misión entra ahora en su tramo previo al despegue. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen iniciarán un periodo de cuarentena de aproximadamente catorce días para reducir riesgos sanitarios antes del vuelo. Aunque la fecha oficial aún no se ha anunciado, esta decisión mantiene abierta la posibilidad de lanzar en marzo, siempre que los últimos ajustes técnicos y de seguridad no introduzcan nuevas exigencias.
Artemis II será el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de cincuenta años. El SLS impulsará la nave Orion, que realizará órbitas terrestres antes de emprender un trayecto de varios días hasta el satélite, sobrevolarlo y regresar en una misión de diez días. Durante ese recorrido, la tripulación asumirá controles manuales para validar sistemas y procedimientos, un paso clave antes de las futuras misiones que aspiran a regresar a la superficie lunar y construir la estación Gateway.
El ensayo exitoso no elimina la presión. Las dificultades detectadas semanas atrás demostraron que el margen técnico es estrecho y que cada anomalía puede alterar el calendario. Haber completado la carga de hidrógeno sin fugas marca un avance operativo tangible, pero el lanzamiento definitivo dependerá de mantener esa estabilidad bajo las mismas condiciones reales que enfrentará el cohete el día en que Artemis II vuelva a llevar humanos a la órbita de la Luna.