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El deshielo polar está ralentizando la rotación de la Tierra y alargando la duración del día

El deshielo de los polos está redistribuyendo la masa del planeta y ralentizando la rotación terrestre, lo que alarga gradualmente la duración del día a un ritmo inusual.

4 min lectura
Vista del planeta Tierra desde el espacio con océanos y continentes visibles

La rotación de la Tierra no es completamente constante. A lo largo de la historia geológica ha variado ligeramente debido a múltiples factores, desde la gravedad de la Luna hasta los cambios en la distribución de la masa del planeta. De hecho, estudios sobre por qué la Tierra gira más lento cada año muestran cómo distintos procesos físicos pueden alterar gradualmente la duración del día. Ahora, nuevas investigaciones sugieren que el cambio climático se ha convertido en uno de los elementos que están influyendo en esa dinámica.

Los científicos han observado que el aumento del nivel del mar provocado por el deshielo de los casquetes polares está alterando el equilibrio físico de la Tierra. Cuando grandes masas de hielo se derriten y el agua se redistribuye por los océanos, la masa del planeta cambia de posición, lo que afecta a la velocidad de rotación. Este proceso está relacionado con fenómenos que explican por qué se derriten los glaciares y cómo ese deshielo contribuye al aumento del nivel del mar.

Ese proceso tiene un efecto medible en la duración del día. Según el estudio, los días se están alargando actualmente en aproximadamente 1,33 milisegundos por siglo debido a factores climáticos. Puede parecer una variación insignificante, pero representa un ritmo notable dentro de la historia geológica reciente.

Para explicar el fenómeno, algunos investigadores utilizan una comparación sencilla. Un patinador artístico que gira sobre sí mismo se ralentiza cuando extiende los brazos, porque su masa se distribuye más lejos del eje de rotación. Algo similar ocurre con la Tierra cuando el agua procedente del deshielo se dispersa por los océanos.

El equipo científico quiso averiguar si cambios similares habían ocurrido antes en la historia del planeta. Para hacerlo reconstruyeron la evolución de la duración del día durante millones de años utilizando pistas almacenadas en sedimentos marinos.

Los investigadores analizaron fósiles de foraminíferos bentónicos, organismos microscópicos que viven en el fondo del océano. La composición química de sus restos conserva información sobre las condiciones del mar en el pasado, incluido el incremento del nivel del mar. A partir de esos datos se pueden inferir cambios en la distribución de la masa del planeta.

Con esa información, el equipo reconstruyó las variaciones del nivel del mar y calculó cómo habrían afectado a la rotación terrestre. Posteriormente aplicaron modelos matemáticos y algoritmos de aprendizaje profundo para estimar los cambios en la duración del día teniendo en cuenta la incertidumbre inherente a los datos paleoclimáticos.

Los resultados muestran que la duración del día ha cambiado en numerosas ocasiones durante los últimos 2,6 millones de años, especialmente durante el Cuaternario, cuando los ciclos de crecimiento y derretimiento de los grandes glaciares modificaron repetidamente el nivel del mar. Investigaciones recientes también muestran dónde retrocede realmente el hielo en la Antártida, una de las regiones clave en este proceso.

Al comparar esas reconstrucciones con las mediciones modernas, los investigadores encontraron que el ritmo actual destaca por su rapidez. Solo un episodio ocurrido hace aproximadamente dos millones de años mostró una velocidad de cambio cercana a la observada entre 2000 y 2020, aunque incluso ese periodo fue ligeramente más lento.

Según los autores del estudio, esta aceleración sugiere que el cambio climático contemporáneo está produciendo alteraciones físicas en el planeta a un ritmo que no se había registrado desde el Plioceno tardío, hace unos 3,6 millones de años.

Aunque la diferencia se mida en milisegundos, las implicaciones no son solo teóricas. Muchos sistemas tecnológicos dependen de una medición extremadamente precisa del tiempo y de la rotación terrestre. La navegación espacial, por ejemplo, necesita cálculos muy exactos para orientar satélites y misiones interplanetarias.

Por ahora el fenómeno sigue siendo pequeño en términos cotidianos, pero su importancia radica en lo que revela sobre el funcionamiento del sistema climático global. Cambios aparentemente mínimos en la duración del día reflejan transformaciones mucho más profundas en la distribución del agua, el hielo y la energía en el planeta.

Fuentes

1
Newsweek

www.newsweek.com/earth-rotation-changing-speed-not-seen-before-11684824

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