Qué está pasando con los glaciares ahora mismo
Entre 2022 y 2024 se registró la mayor pérdida trienal de masa glaciar de la que se tiene constancia. Solo en 2023 desaparecieron más de 600 gigatoneladas de hielo, el peor dato en medio siglo de registros. En 2024 se sumaron otras 450 gigatoneladas más, según datos de la Organización Meteorológica Mundial.
No se trata de una tendencia puntual: en cinco de los últimos seis años se han batido los récords de retroceso glaciar en distintas regiones del planeta.
El dato más revelador lo aporta un estudio publicado en la revista Nature en febrero de 2025: entre 2000 y 2023, los glaciares del mundo han perdido el 5% del hielo que les queda. En Europa Central esa cifra escala hasta casi el 40%. Los glaciares suizos se han derretido más en los últimos dos años que en todo el período comprendido entre 1960 y 1990, una aceleración que los científicos califican de alarmante.
El calentamiento global es la causa directa y está impulsado por las emisiones de gases de efecto invernadero desde la Revolución Industrial. A mayor temperatura, menos nieve acumula el glaciar en invierno y más hielo pierde en verano. El equilibrio se ha roto de forma irreversible en muchas regiones del planeta, y la pregunta ya no es si los glaciares van a seguir retrocediendo, sino a qué velocidad.
Cifra clave: Actualmente existen más de 275.000 glaciares en el mundo, que cubren unos 700.000 km² y almacenan cerca del 70% del agua dulce del planeta. Si se derritieran todos, el nivel del mar subiría 32 cm solo por los glaciares de montaña, sin contar Groenlandia ni la Antártida.
Principales causas del deshielo de los glaciares
El retroceso acelerado de los glaciares no responde a una única causa. Los científicos identifican varios factores que actúan al mismo tiempo y que explican por qué el deshielo se ha intensificado en las últimas décadas.
- Aumento de la temperatura global. El calentamiento provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero eleva las temperaturas medias y acelera el derretimiento del hielo.
- Menos acumulación de nieve. En muchas regiones los inviernos son más cálidos y las nevadas disminuyen, por lo que los glaciares no recuperan el hielo que pierden en verano.
- Pérdida del efecto albedo. Cuando el hielo retrocede, queda expuesta roca o suelo oscuro que absorbe más radiación solar y acelera el calentamiento de la superficie.
- Calentamiento del océano. En zonas polares, el agua marina más cálida erosiona los glaciares desde su base y acelera su desestabilización.
Por qué se derriten los glaciares: las causas reales
La causa principal es el aumento de las temperaturas globales provocado por la actividad humana. Desde la Revolución Industrial, las concentraciones de CO₂ y otros gases de efecto invernadero han subido de forma sostenida, atrapando más calor en la atmósfera. El resultado es que las temporadas cálidas son más largas, las nevadas invernales son menores y el deshielo en verano es mucho más intenso de lo que los glaciares pueden compensar.
A esto se suma el llamado efecto albedo. El hielo blanco refleja la radiación solar, manteniendo temperaturas bajas en la superficie. Cuando el glaciar retrocede y queda expuesta la roca o el suelo oscuro que hay debajo, esa superficie absorbe mucho más calor, lo que acelera el deshielo del hielo restante. Es un ciclo de retroalimentación que se refuerza solo y que hace cada vez más difícil frenar el proceso una vez iniciado.
En el caso de los grandes mantos de hielo, como el glaciar Thwaites en la Antártida —apodado el "glaciar del fin del mundo"—, hay un factor adicional: el agua marina caliente que se infiltra por debajo del hielo y lo erosiona desde dentro. Estudios recientes han demostrado que corrientes de marea cálidas penetran ese glaciar hasta profundidades de casi seis kilómetros, desestabilizando su base y acelerando su colapso de una forma que los modelos anteriores no habían previsto.
Cuánto sube el nivel del mar y a qué velocidad
Desde 1993, el nivel medio del mar ha subido aproximadamente 10 centímetros, según los registros satelitales de la NASA. Solo en 2024, el incremento fue de 0,59 centímetros, superando los 0,43 que los científicos habían proyectado. La cifra puede parecer pequeña, pero en zonas costeras expuestas a marejadas, unos pocos centímetros marcan la diferencia entre una tormenta manejable y una inundación catastrófica.
Los glaciares son actualmente el segundo factor que más contribuye al aumento del nivel del mar, por detrás de la expansión térmica del agua oceánica al calentarse. La pérdida acumulada de masa glaciar desde 1975 equivale a una subida de 25 milímetros del nivel del mar. Si el ritmo actual se mantiene, los modelos climáticos proyectan que la subida total podría alcanzar entre 30 y 100 centímetros para 2100, dependiendo de cómo evolucionen las emisiones globales. De hecho, distintos estudios advierten que las emisiones actuales determinarán cuánto hielo perderá la Antártida antes de 2100, lo que podría acelerar aún más el aumento del nivel del mar.
Los escenarios más extremos son los que implican el colapso parcial de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida. El deshielo total de la Antártida elevaría el nivel del mar en 60 metros; el de Groenlandia añadiría otros 7,4 metros. Nadie prevé ese escenario para este siglo, pero ambas masas de hielo ya están perdiendo masa a un ritmo que hace solo diez años se consideraba imposible.
Para entenderlo: La glacióloga Catherine Walker del Instituto Oceanográfico Woods Hole lo resume con claridad: 30 centímetros adicionales en el nivel del mar pueden parecer poco, pero en una zona costera con marejadas de 3 metros esos centímetros transforman una tormenta en una catástrofe.
Qué consecuencias tiene para las personas
Más de 2.000 millones de personas dependen del deshielo estacional de glaciares y nieve para su suministro de agua potable, riego y energía hidroeléctrica. En la cordillera del Hindu Kush, que se extiende de Afganistán a Pakistán, los medios de vida de más de 120 millones de agricultores están directamente amenazados por la pérdida de glaciares. En los Andes tropicales, los estudios más recientes estiman que entre el 78% y el 97% del volumen glaciar podría desaparecer antes de 2100.
Las comunidades costeras de todo el mundo se enfrentan a inundaciones más frecuentes, erosión acelerada y pérdida de infraestructuras. El fenómeno está directamente relacionado con la pérdida de glaciares y la subida del nivel del mar. Las naciones insulares de baja altitud, como Tuvalu o las Maldivas, ya están negociando su desaparición física como territorios habitables. Pero el impacto no se limita a los países más vulnerables: ciudades como Miami, Shanghái, Ámsterdam o Bangkok invierten miles de millones cada año en infraestructura de protección contra el mar que sube sin parar.
El deshielo también altera las corrientes oceánicas al añadir grandes cantidades de agua dulce fría al océano. Esto debilita la Corriente del Atlántico Norte, el sistema que regula el clima de Europa occidental. Si esa circulación se interrumpiera de forma significativa, los inviernos europeos se volverían más extremos y los patrones de lluvia en el Atlántico Norte cambiarían de forma radical. No es ciencia ficción: los modelos climáticos actuales lo consideran un riesgo real para las próximas décadas.
Si el nivel del mar continúa aumentando durante este siglo, millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse. Algunos estudios muestran incluso cómo cambiarían los mapas del mundo si el mar sube un metro, un escenario que transformaría costas, deltas y ciudades enteras.