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La NASA descarta marzo para el lanzamiento de Artemis II tras un fallo de helio en el SLS

La NASA retira el cohete SLS de Artemis II de la plataforma para reparar una interrupción en el flujo de helio, lo que cancela el lanzamiento previsto para marzo y retrasa la misión lunar.

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La Luna detrás del cohete SLS y la nave Orion en el Centro Espacial Kennedy
Crédito: NASA/Sam Lott.

El eje del retraso es técnico y concreto. Durante las revisiones del vehículo, los ingenieros detectaron una anomalía en el flujo de helio en la parte superior del cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial. El helio cumple una función crítica dentro del sistema de presurización y apoyo al lanzamiento; si su suministro no es estable, el despegue no puede considerarse seguro. Ante esa situación, la NASA optó por retirar el vehículo completo de la plataforma 39B y trasladarlo de nuevo al Edificio de Ensamblaje de Vehículos del Centro Espacial Kennedy.

Esa decisión implica desandar parte del proceso ya completado. El cohete había superado recientemente un ensayo general de carga de propelentes y se simularon múltiples pasos de la secuencia de lanzamiento. Tras ese ejercicio, la agencia anunció el 6 de marzo como fecha objetivo. El hallazgo posterior del problema en el helio altera ese calendario y convierte marzo en una ventana descartada.

La reparación no puede ejecutarse en la rampa. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, señaló que el trabajo necesario exige las condiciones del hangar de ensamblaje, donde es posible acceder con mayor amplitud al vehículo y realizar intervenciones estructurales con equipos especializados. Este punto es clave: no se trata de un ajuste menor, sino de una corrección que requiere desmontajes parciales, inspecciones y nuevas pruebas antes de autorizar otro intento.

Isaacman situó abril como la oportunidad más temprana para un nuevo lanzamiento. No es una fecha confirmada, sino el primer margen posible si las reparaciones y verificaciones avanzan sin contratiempos adicionales. La prioridad, según la agencia, es garantizar que el Sistema de Lanzamiento Espacial funcione dentro de los parámetros previstos antes de exponer a la tripulación a una misión alrededor de la Luna.

Artemis II tiene un peso estratégico evidente. Será el primer vuelo tripulado que rodee la Luna en más de medio siglo y constituye la prueba completa del conjunto SLS-Orion antes de misiones posteriores. Por eso, cada ajuste técnico adquiere relevancia estructural: el programa no solo busca volver al entorno lunar, sino hacerlo con un sistema que demuestre consistencia operativa.

La NASA también reconoció que un problema similar relacionado con el helio apareció durante el primer vuelo del SLS en 2022. Ese antecedente no invalida el sistema, pero sí subraya que se trata de un cohete complejo, aún en fase de consolidación práctica. La gestión del riesgo en este contexto implica detener el proceso cuando surge una anomalía y resolverla en tierra, aunque eso implique demoras visibles.

El retraso del lanzamiento no redefine los objetivos del programa Artemis, pero sí expone la tensión inherente a cualquier misión lunar tripulada: la ambición de avanzar hacia la órbita de la Luna depende de que cada componente técnico responda con precisión. Antes de despegar, el sistema debe probar que puede hacerlo sin fisuras.

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