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Por qué el nivel del mar bajará en Groenlandia mientras sigue subiendo en el resto del mundo

El calentamiento global está elevando el nivel del mar en gran parte del planeta, pero en torno a Groenlandia el efecto será distinto. La pérdida masiva de hielo provocará un rebote del terreno y una redistribución del agua oceánica que reducirá localmente la altura del mar en las próximas décadas.

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Velero navegando entre hielo flotante frente a montañas nevadas en Groenlandia

Mientras el nivel del mar aumenta en la mayor parte del planeta debido al calentamiento global, alrededor de Groenlandia se prevé un descenso significativo en las próximas décadas. Investigadores del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia concluyen que la pérdida de masa de la capa de hielo provocará un levantamiento del terreno y una reducción de la atracción gravitatoria sobre el agua circundante, un proceso conocido como ajuste isostático glaciar.

El hallazgo resulta relevante en un momento en que el aumento del nivel del mar se ha convertido en uno de los símbolos más visibles del cambio climático. Las emisiones de gases de efecto invernadero atrapan calor en la atmósfera y los océanos absorben buena parte de esa energía extra. Al calentarse, el agua se expande y contribuye a la subida global, a la que se suma el aporte de hielo procedente de glaciares y grandes capas heladas.

Groenlandia, cubierta en cerca de un 80 por ciento por una vasta masa de hielo, pierde actualmente alrededor de 200.000 millones de toneladas al año. Esa pérdida alimenta la subida del nivel del mar a escala global. Sin embargo, en las costas de la propia isla el efecto será el contrario.

La explicación tiene dos componentes físicos. El primero es el levantamiento del terreno. Durante miles de años, el peso de la capa de hielo ha presionado la corteza terrestre hacia abajo. A medida que esa carga disminuye por el deshielo, el suelo comienza a elevarse lentamente, como un colchón que recupera su forma cuando se retira el peso. Ese rebote hace que la superficie terrestre suba respecto al nivel del mar.

El segundo factor es la gravedad. Una gran masa de hielo ejerce una atracción sobre el agua que la rodea. Cuando esa masa se reduce, también lo hace su capacidad de atraer el océano cercano. El agua se redistribuye y el nivel del mar en torno a la isla desciende. La combinación de ambos procesos, levantamiento del terreno y menor atracción gravitatoria, explica hasta una parte significativa de la bajada prevista y se engloba bajo el término ajuste isostático glaciar.

Las proyecciones hasta 2100 varían según el escenario de emisiones. Si las emisiones se reducen y el calentamiento se limita, el descenso del nivel del mar alrededor de Groenlandia podría rondar los 0,9 metros. En un escenario de altas emisiones, la caída podría alcanzar hasta 2,5 metros. Paradójicamente, cuanto mayor sea la pérdida de hielo, mayor sería la bajada local del mar, aunque el efecto global sea el contrario.

Este contraste subraya la complejidad del sistema climático. A escala mundial, la expansión térmica del océano y el aporte de hielo siguen impulsando una subida que pone en riesgo a millones de personas en zonas costeras bajas. En Groenlandia, en cambio, las comunidades podrían enfrentarse a un paisaje marítimo distinto al actual.

Las consecuencias no son menores. Muchas infraestructuras costeras se construyeron tomando como referencia el nivel actual del mar. Una bajada apreciable podría dejar puertos, embarcaderos y rutas marítimas en condiciones diferentes a las previstas. La pesca, actividad clave para la economía local, también podría verse afectada por cambios en la línea de costa y en la dinámica de los fiordos.

Existe además la hipótesis de que un nivel del mar más bajo en los puntos donde los glaciares desembocan en el océano podría contribuir a estabilizarlos y frenar su retroceso. Sin embargo, los propios investigadores advierten que todavía no está claro si la magnitud prevista del descenso será suficiente para generar ese efecto.

El caso de Groenlandia muestra que el calentamiento global no produce respuestas uniformes. El mismo deshielo que impulsa la subida del mar en gran parte del mundo puede provocar un descenso local debido a mecanismos físicos ligados al peso del hielo y a la gravedad. Entender estas dinámicas resulta clave para anticipar impactos y planificar infraestructuras en un clima que ya está cambiando.

Fuente: Nature

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