China acaba de inaugurar en la provincia de Yunnan la primera planta del mundo que mezcla baterías de litio y sodio-ion para almacenar energía. La instalación, llamada estación Baochi, cambia las reglas del juego en la gestión de energía renovable a gran escala.
El proyecto viene de China Southern Power Grid y es el primero en juntar ambas tecnologías en un solo sistema que puede balancear oferta y demanda eléctrica. Tiene 200 MW de capacidad instalada y 400 MWh de energía total, suficiente para más de 270.000 hogares.
La idea es bajar costos de almacenamiento y darle más estabilidad a la red en una región donde más del 70% de la energía viene de renovables. Para conseguirlo, Baochi aprovecha lo mejor de cada tecnología, la velocidad del litio y la resistencia del sodio.
El proyecto costó más de 460 millones de yuanes y ocupa 34.000 metros cuadrados. La construcción arrancó en octubre de 2024 y terminó en solo siete meses, todo un récord para una planta de este tamaño en China.
Cómo funciona la planta Baochi
Las baterías de litio manejan la regulación de alta frecuencia, mientras las de sodio se ocupan de los ciclos largos de carga y descarga. Esta combinación mantiene el rendimiento estable incluso cuando hay picos de demanda o cortes de luz.
Además, el sistema usa algo que llaman "formación de red", una tecnología que le permite funcionar solo y mantener la frecuencia y el voltaje aunque falle la red principal. Es como un estabilizador inteligente que actúa por su cuenta.
Según la empresa, el modelo híbrido recorta los costos en unos 30% comparado con usar solo litio, y de paso mejora la respuesta térmica y la seguridad de todo el conjunto.
El papel del sodio en la transición energética
A diferencia del litio, el sodio abunda y sale barato. Chen Man, del Comité Técnico Nacional de Normalización de Almacenamiento de Energía, cuenta que solo el lago Qarhan de China tiene reservas 500 veces mayores que todo el litio disponible en el planeta. Eso garantiza suministro estable y precios controlados a futuro.
Y hay más, las nuevas baterías de sodio-ion que están desarrollando en China responden hasta seis veces más rápido que las generaciones anteriores. Un salto tecnológico que podría replicarse pronto en otras zonas como Tíbet, Xinjiang o Gansu.
Un paso hacia la independencia energética
La estación Baochi da soporte a más de 30 plantas de energía eólica y solar, evitando que se pierdan unos 120 GWh al año por culpa de la intermitencia del suministro. Gracias a esto, Yunnan puede mandar energía renovable de forma más estable al resto del país.
Los expertos ven el modelo de Baochi como la base de una nueva generación de sistemas híbridos. Para 2030 esperan que hasta el 40% del nuevo almacenamiento energético de China use tecnología con formación de red, marcando un estándar nuevo en la industria mundial.