El cohete de Honda no fue un experimento: fue una declaración de intenciones
Meses después de aquel lanzamiento en Hokkaido, el cohete experimental de Honda ya no parece un gesto aislado, sino el primer paso de una estrategia pensada para cambiar su papel en la movilidad global
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
4 min lectura
Cuando Honda lanzó y aterrizó su pequeño cohete reutilizable en Hokkaido, muchos lo vieron como una curiosidad tecnológica. Una marca de coches jugando a ser SpaceX. Una “demo” simpática para demostrar que en sus laboratorios todavía quedaba imaginación. Pero con el paso del tiempo, la lectura cambia: aquello no fue un experimento, sino un aviso.
Honda lleva décadas construyendo motores que mueven prácticamente todo lo que se desplaza: coches, motos, barcos, aviones ligeros. Su cultura interna siempre ha girado en torno a una idea simple: si algo se mueve, Honda quiere entenderlo, controlarlo y mejorarlo. El espacio, tarde o temprano, era el siguiente paso natural, aunque a primera vista pareciera exagerado.
El prototipo que despegó en junio de 2025 era modesto en tamaño, sí, pero enorme en significado. Para Honda, demostrar que podía construir un vehículo capaz de despegar, maniobrar y regresar sin destruirse era un mensaje hacia sus competidores: la empresa no piensa conformarse con un papel secundario en las tecnologías del futuro.
Además, hay un contexto que no se puede ignorar. Las comunicaciones globales, la navegación avanzada, la conducción autónoma y gran parte de la movilidad conectada dependen cada vez más de satélites. ¿Por qué una compañía que aspira a dominar esa movilidad dejaría algo tan estratégico en manos de terceros?
Honda no quiere desafiar a SpaceX directamente. Sabe que esa carrera no se gana replicando cohetes más grandes o siendo más llamativos. Su apuesta va por otro camino: crear un ecosistema propio donde sus satélites alimenten sus servicios, sus robots trabajen en entornos extremos y sus sistemas energéticos sostengan actividades lejos de la Tierra.
Lo que parecía una rareza encaja mejor cuando se mira la trayectoria de la marca. HondaJet, el proyecto de eVTOL, las pilas de combustible, los robots derivados del ADN de ASIMO: nada fue improvisado. Cada proyecto que la compañía dejó en pausa está encontrando una segunda vida en su nueva ambición espacial.
Japón también juega un papel importante. En un momento en que la autonomía tecnológica se vuelve crucial y la región vive tensiones crecientes, depender de un único proveedor global —o de un país concreto— para la infraestructura espacial no es una opción viable. Honda, con su enorme músculo industrial, se convierte en una pieza que puede ofrecer independencia.
La imagen del cohete aterrizando a escasos centímetros de su punto objetivo también es simbólica. Dice mucho sobre cómo trabaja Honda: sin estridencias, sin marketing exagerado, sin necesidad de gritar que está revolucionando nada. Simplemente haciendo lo que sabe hacer: resolver problemas con ingeniería paciente, meticulosa y casi silenciosa.
¿Llegará Honda a competir directamente con SpaceX? Probablemente no en los mismos terrenos. Pero sí podría tener un papel clave en áreas donde su experiencia pesa: movilidad, energía, automatización y robótica. Si Honda logra crear una red de satélites útiles para su propio ecosistema, la jugada habrá sido brillante.
El primer prototipo no aspiraba a conquistar el espacio. Aspiraba a algo más realista y quizá más ambicioso: demostrar que Honda ya no piensa solo en coches, sino en un mapa de movilidad que trasciende el planeta.
Al final, ese pequeño cohete no fue una prueba aislada. Fue una declaración de intenciones. Y, sobre todo, una señal de que Honda se está preparando para una década donde moverse por tierra, aire o fuera de la Tierra formará parte de un mismo ecosistema tecnológico.
Continúa informándote
El telescopio James Webb presencia una llamarada generada por el colosal agujero negro en el centro de nuestra galaxia
El James Webb captó una llamarada de Sagitario A* en el infrarrojo medio, un registro inédito que permite estudiar su energía y su campo magnético con mayor precisión
Naciones Unidas pone a prueba sus protocolos contra amenazas espaciales durante el seguimiento del cometa 3I/ATLAS
La ONU realiza un ejercicio global siguiendo al cometa 3I/ATLAS como si fuera una amenaza real, una campaña que coincide con nuevas imágenes que reavivan el interés por este objeto interestelar
Nuevo informe de la NASA detalla qué es realmente el cometa interestelar 3I/ATLAS
La NASA revela sus primeras conclusiones sobre el cometa interestelar 3I/ATLAS tras coordinar más de 20 misiones. El objeto es natural y muestra señales químicas de un sistema estelar más antiguo
Nueva coincidencia entre la cometa 3I/ATLAS y Júpiter: los datos contradicen la hipótesis extraterrestre
Una aparente coincidencia entre la cometa interstelar 3I/ATLAS y el rayo de Hill de Júpiter reaviva teorías de Avi Loeb, pero los datos disponibles muestran que no hay evidencia de maniobras artificiales
Webb revela la estructura completa de la Nebulosa de la Araña Roja por primera vez
Una nueva imagen de NIRCam muestra por primera vez la extensión total de los lóbulos que forman las “patas” de la Nebulosa de la Araña Roja, estructuras infladas por gas que se expanden a lo largo de miles de años
Chris Williams y su tripulación atracan con éxito en la Estación Espacial Internacional
El astronauta de la NASA Chris Williams llegó este jueves a la Estación Espacial Internacional (EEI) junto a los cosmonautas Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev, tras un vuelo de solo tres horas a bordo de la nave Soyuz MS-28.