El Acuerdo de París, firmado en 2015 con la promesa de frenar el calentamiento global, cumple una década en medio de un panorama alarmante. La producción de combustibles fósiles, lejos de reducirse, sigue aumentando.
El nuevo Informe de la Brecha de Producción 2025 revela que para 2030 los países planean extraer más del doble de carbón, gas y petróleo de lo que sería compatible con limitar el calentamiento global a 1,5 ºC. La situación también supera en un 77 % lo que permitiría mantener la meta de 2 ºC, lo que marca un desfase crítico entre compromisos internacionales y realidad energética.
La brecha entre compromisos y producción real
Los autores del informe advierten de una desconexión entre las promesas presentadas en cumbres climáticas y las políticas nacionales, que siguen otorgando subsidios y apoyo a la industria fósil. La contradicción erosiona la credibilidad de los acuerdos globales.
António Guterres, secretario general de la ONU, advirtió en la apertura de la Cumbre Climática en Nueva York que la humanidad se encuentra “al borde del abismo”. Subrayó que incumplir los compromisos del Acuerdo de París supondrá impactos irreversibles en los ecosistemas, en la salud pública y en la vida de millones de personas que ya enfrentan sequías, olas de calor y fenómenos extremos.
La Unión Europea, pese a décadas de liderazgo climático, llega dividida y con retrasos en sus planes. China prepara una hoja de ruta con metas todavía poco claras, mientras Estados Unidos, bajo la administración Trump, ha decidido desmarcarse por completo del Acuerdo de París, debilitando aún más la cooperación internacional.
Los principales países productores y sus planes
El análisis de los 20 mayores productores, responsables del 80 % del carbón, gas y petróleo mundial, muestra que 17 de ellos proyectan aumentar la extracción de al menos un combustible fósil antes de 2030. Estados Unidos, Rusia, China, India y Arabia Saudí concentran los incrementos más notables.
Algunos países europeos como Noruega y el Reino Unido han prometido reducciones parciales en petróleo y gas. Sin embargo, estas medidas resultan insuficientes frente al crecimiento de las grandes potencias, incluidas Brasil y Emiratos Árabes Unidos, que han liderado cumbres climáticas pero mantienen planes de expansión fósil.
La Agencia Internacional de la Energía advierte que para cumplir París la producción y consumo global de fósiles deberían caer de manera drástica en las próximas dos décadas. En lugar de ello, las inversiones actuales siguen reforzando la infraestructura de extracción y transporte, lo que compromete la transición energética.
Consecuencias para el clima y las futuras cumbres
Los científicos alertan de que persistir en estos planes llevará a un aumento de emisiones que agravará olas de calor, sequías extremas, inundaciones y pérdida de biodiversidad. La Organización Meteorológica Mundial advierte que el umbral de 1,5 ºC podría superarse de forma permanente antes de 2035, con impactos globales sin precedentes.
La Cumbre Climática convocada en la Asamblea General de la ONU es vista como una oportunidad decisiva para frenar la brecha entre compromisos y acción. Sin embargo, expertos subrayan que solo un cambio inmediato y profundo en la política energética mundial permitirá que el Acuerdo de París no quede en papel mojado.