Fósil De buitre de 30,000 años revela cómo los depósitos volcánicos conservan detalles microscópicos
Un nuevo descubrimiento científico ha revelado cómo los depósitos volcánicos pueden preservar detalles microscópicos en los tejidos animales, específicamente en las plumas de un buitre fósil de 30,000 años. Este hallazgo ofrece una nueva perspectiva sobre los procesos de conservación de tejidos blandos.
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
3 min lectura
En un análisis reciente, un equipo internacional dirigido por la Dra. Valentina Rossi (University College Cork, Irlanda) ha revelado que los depósitos volcánicos, especialmente aquellos ricos en cenizas, pueden preservar detalles microscópicos de los tejidos animales, algo nunca antes reportado. El fósil de un buitre, encontrado en Italia central, se conserva en un estado excepcional gracias a una fase mineral llamada zeolita.
El buitre fósil, que fue hallado en 1889 cerca de Roma, es uno de los mejores ejemplos de conservación fósil de este tipo. El análisis muestra que no solo se preservaron las estructuras gruesas como las plumas de las alas, sino también las diminutas estructuras microscópicas que componen las plumas, como los pigmentos.
El Dr. Rossi explica que normalmente las plumas fósiles se conservan en lodos de lagos o lagunas, pero este buitre fue preservado en depósitos volcánicos de ceniza, lo que es extremadamente raro. A través de microscopios electrónicos y pruebas químicas, los investigadores descubrieron que las plumas estaban preservadas en zeolitas, un mineral que replicó las plumas hasta el más mínimo detalle celular.
Las zeolitas, minerales comunes en entornos geológicos volcánicos e hidrotermales, se formaron debido a la alteración de la ceniza volcánica por la acción del agua, lo que permitió la precipitación de nanocristales de zeolitas. Esta alteración no solo preservó las plumas, sino que también conservó las características microscópicas del pigmento de las plumas del buitre.
Este descubrimiento sugiere que los depósitos volcánicos no solo destruyen los tejidos blandos, como se pensaba, sino que también pueden preservar detalles celulares si las condiciones son las adecuadas. El profesor Dawid A. Iurino, coordinador del estudio, afirmó que estos entornos geológicos son complejos y pueden incluir depósitos de baja temperatura que preservan los tejidos blandos.
Por su parte, la profesora Maria McNamara, de UCC, destacó que este hallazgo amplía la gama de tipos de roca donde los científicos pueden buscar fósiles, incluso aquellos que contienen tejidos blandos extremadamente frágiles como las plumas.
El hallazgo de este nuevo modo de conservación de tejidos blandos en rocas volcánicas abre una nueva área de investigación sobre cómo estos depósitos pueden contener fósiles notables, lo que podría transformar nuestra comprensión de la preservación fósil en el futuro.
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