Israel lanzó un ataque aéreo este domingo contra un edificio en Haret Hreik, un suburbio del sur de Beirut, y afirmó haber matado a Ali Tabtabai, jefe militar interino de Hezbolá. El bombardeo, uno de los más sensibles en la capital libanesa en meses, dejó cinco muertos y 28 heridos, según las autoridades sanitarias del Líbano. La explosión destrozó parte de un edificio de varias plantas y cubrió la carretera principal de escombros, empujando a vecinos a evacuar entre el miedo a que se produjeran nuevos ataques.
Aunque Hezbolá no confirmó inmediatamente la muerte de Tabtabai, un alto responsable del grupo, Mahmoud Qmati, reconoció que el ataque apuntó a una figura central dentro de la organización. Desde el lugar del bombardeo, Qmati acusó a Israel de “cruzar una línea roja” y aseguró que el liderazgo evaluará si responder y de qué manera.
Estados Unidos sancionó a Tabtabai en 2016 y ofreció una recompensa por información sobre él. Para Israel, era uno de los dirigentes clave en la reorganización militar de Hezbolá, especialmente tras la eliminación de miembros de alto rango en años recientes. El ejército israelí afirmó que Tabtabai dirigía varias unidades y trabajaba activamente para reforzar la preparación del grupo para un posible conflicto.
El ataque llega pese a la tregua negociada por Estados Unidos en noviembre de 2024, que buscaba frenar un año de enfrentamientos entre Israel y Hezbolá. Aun así, Israel ha mantenido bombardeos casi diarios contra territorio libanés, alegando que golpea depósitos de armas, combatientes y centros de reconstrucción del grupo. En las últimas semanas, estas operaciones se han intensificado.
Tras el ataque, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que Israel “no permitirá que Hezbolá reconstruya sus fuerzas” y que espera que el gobierno libanés “cumpla con su obligación de desarmar” al grupo. Por su parte, el presidente libanés, Joseph Aoun, pidió a la comunidad internacional intervenir para frenar los ataques israelíes y evitar una escalada mayor.
El clima en el país se volvió más tenso porque el ataque ocurrió a pocos días de la llegada del Papa León al Líbano, una visita que muchos veían como un posible símbolo de estabilidad. En cambio, la población volvió a enfrentarse a escenas de destrucción en plena capital.
Aunque Hezbolá sostiene que respeta la tregua y no ha disparado contra Israel desde su firma, Israel insiste en que el grupo está intentando reorganizar posiciones en el sur del país, algo que considera una amenaza directa. La situación alimenta el temor a que el frágil alto el fuego termine rompiéndose.
La región vuelve así a caminar al borde de una nueva escalada, con el riesgo de que un solo movimiento —o un nuevo ataque— reabra un frente cuyo conflicto permanece latente desde hace décadas.
Fuente: Reuters