En el corazón de Brasil, más de un millón de personas de ascendencia africana forman comunidades conocidas como quilombolas. Estos grupos han habitado históricamente selvas y campos, desarrollando una relación profunda con sus territorios y su biodiversidad. Sin embargo, pese al reconocimiento legal en la Constitución de 1988, la mayoría sigue sin obtener el título formal de sus tierras.
Un nuevo estudio de la Universidad de Colorado en Boulder y la Universidad Federal de Rio Grande do Sul evidencia la magnitud del problema. De los 5.900 territorios quilombolas identificados en el país, solo 176 —menos del 3%— han logrado la tenencia legal plena, mientras que el 69% de los territorios indígenas ya cuentan con reconocimiento formal.
El proceso burocrático para acceder a estos derechos es largo y está lleno de obstáculos. Las comunidades deben atravesar seis etapas complejas, enfrentando además recortes presupuestarios y oposición política. Entre 2014 y 2019, el presupuesto estatal destinado a la titulación de tierras quilombolas cayó un 89%, prácticamente paralizando los avances.
Las consecuencias no solo son legales. Sin la seguridad del título, los quilombolas enfrentan invasiones, violencia y presiones por parte de empresas agrícolas y madereras. En varios casos documentados, la falta de derechos ha derivado en conflictos y desplazamientos forzosos.
Curiosamente, la investigación no detecta una diferencia significativa en los índices de deforestación entre territorios con y sin tenencia formal. Los autores sugieren que la falta de datos y la lentitud del proceso de titulación podrían estar enmascarando posibles beneficios ambientales a largo plazo.
A pesar de las dificultades, las comunidades quilombolas mantienen prácticas sostenibles como la agroecología y la rotación de cultivos, que contribuyen a la regeneración del bosque. Pero su situación de vulnerabilidad persiste mientras el reconocimiento legal siga pendiente.
Expertos y líderes sociales coinciden en que el retraso en la titulación es una violación a los derechos humanos, y que sin avances concretos, la supervivencia cultural y territorial de los quilombolas sigue amenazada.
El estudio concluye que es urgente superar la invisibilidad de estas comunidades, agilizar los procesos de reconocimiento y garantizar la protección de sus territorios para el futuro de Brasil y de la Amazonía.
Fuente: ScienceDirect