El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido no prolongar la tregua comercial global que expira el 9 de julio, optando por una estrategia unilateral para imponer aranceles a todos los países socios. En una declaración difundida el domingo, Trump subrayó que negociaciones bilaterales con 200 países son inviables, por lo que enviará cartas fijando directamente las tarifas que deberán pagar para acceder al mercado estadounidense.
“No creo que necesitaré hacerlo. Podría, pero lo que quiero y lo que haré antes del 9 de julio es mandar una carta a todos esos países: esto es lo que tendrán que hacer para vender en Estados Unidos”, señaló Trump en una entrevista televisiva. Esta decisión marca un claro endurecimiento de la política comercial de Washington y anticipa nuevas tensiones en el comercio global.
La política de Trump contempla gravámenes globales del 10% a la mayoría de las importaciones y aranceles recíprocos aún más altos para países con los que EE.UU. mantiene déficits comerciales. Aunque había suspendido temporalmente algunas de estas tarifas para negociar, ese período expira pronto y, salvo acuerdos puntuales, la nueva ola de aranceles se impondrá de forma automática.
Durante la tregua, EE.UU. logró sellar acuerdos bilaterales significativos, especialmente con China y el Reino Unido. El pacto con Pekín redujo los aranceles y facilitó el acceso de empresas estadounidenses a recursos estratégicos como tierras raras, mientras que con Londres se alcanzó un entendimiento aún no divulgado. Sin embargo, las negociaciones con Canadá se rompieron abruptamente tras la aprobación de un impuesto digital canadiense que afecta a gigantes tecnológicos de EE.UU.
La administración Trump defiende los aranceles como herramienta para proteger la industria nacional y reequilibrar el sistema comercial, que considera desfavorable para Estados Unidos. No obstante, la postura inflexible ha generado nerviosismo en los mercados financieros y preocupación entre los socios comerciales, que temen disrupciones y encarecimiento de bienes.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había sugerido una posible prórroga de la tregua para concluir negociaciones con los principales socios antes del 1 de septiembre. Sin embargo, Trump decidió dar un golpe de timón y abandonar el enfoque de diálogo, optando por la imposición directa de reglas a nivel global.