Detectan que los ordenadores cuánticos arrastran errores con el paso del tiempo
Si un ordenador se equivoca, lo normal es pensar que el fallo ocurrió “en ese momento”. En los ordenadores cuánticos puede pasar algo más incómodo: ciertos errores no son chispas aisladas, sino marcas que permanecen y vuelven a influir después. Dicho simple, la máquina puede arrastrar parte de sus fallos durante un rato.