A 200 años luz de la Tierra, una enana blanca está devorando material de una estrella mayor en un proceso de acreción continuo. Este tipo de sistemas, conocidos como polares intermedios, emiten rayos X intensos, pero su estructura interna había sido imposible de estudiar con detalle. Hasta ahora.
Un equipo del MIT ha utilizado el telescopio espacial IXPE, especializado en rayos X polarizados, para obtener la imagen más precisa hasta la fecha del entorno más energético de EX Hydrae. El resultado revela características clave que los astrónomos llevaban décadas intentando confirmar.
Lo primero que hallaron fue un grado de polarización del 8 %, mucho más alto de lo que predecían los modelos. Este dato indica que los rayos X no solo emergen directamente del gas caliente, sino que también rebotan en la superficie de la enana blanca antes de escapar al espacio.
Gracias a esas mediciones, los investigadores localizaron el origen exacto de la radiación: una columna de gas incandescente de unos 3.200 kilómetros de altura, aproximadamente la mitad del radio de la enana blanca. Esa columna se forma cuando el campo magnético atrae el material de la estrella compañera y lo guía hacia los polos de la enana.
Los físicos esperaban una columna mucho más baja. Su gran altura sugiere un flujo de gas más intenso y más inestable de lo que indicaban los modelos anteriores para polares intermedios.
El estudio también confirma que la geometría de acreción es extremadamente compleja. El gas no solo cae en línea recta: forma una especie de “cortina” magnética que dirige el material hacia los polos mientras genera choques y turbulencias en el proceso.
IXPE observó EX Hydrae durante alrededor de 600.000 segundos, unos siete días completos de exposición, lo que permitió recopilar suficiente señal polarizada para reconstruir la estructura interna del sistema. Esta es la primera vez que un polar intermedio puede estudiarse con esta técnica.
La dirección de la polarización también resultó sorprendente: estaba alineada de forma perpendicular a la columna de gas, lo que refuerza la idea de que los rayos X interactúan con la superficie de la enana blanca antes de dispersarse.
Los investigadores señalan que esta técnica abre la puerta a estudiar no solo sistemas similares, sino también otros entornos extremos donde ocurre acreción, como estrellas de neutrones y agujeros negros, donde la polarización de rayos X también puede revelar la geometría interna.
El trabajo, publicado en The Astrophysical Journal, representa un avance importante para entender cómo funcionan los sistemas de acreción y cómo pueden evolucionar hasta producir supernovas en etapas futuras.
Según el equipo, comprender estos procesos es clave para estudiar la estructura de la galaxia y los mecanismos que alimentan algunos de los fenómenos más energéticos del universo.
Fuente: MIT News