Blue Origin presentó una actualización profunda de su cohete New Glenn, un movimiento que marca un cambio de escala en su ambición espacial. La compañía quiere aumentar el rendimiento, mejorar la fiabilidad y acelerar la frecuencia de vuelos justo antes de que empiece la competencia más feroz entre los grandes lanzadores comerciales.
Las mejoras comienzan en la base del vehículo. Los siete motores BE-4 de la primera etapa recibirán más empuje gracias al uso de propelente subenfriado, pasando a generar 4,5 millones de libras-fuerza en conjunto. Este salto les permitirá empujar cargas más pesadas sin comprometer la estabilidad del vuelo.
En la etapa superior, Blue Origin también incorporará cambios. Los motores BE-3U, responsables de colocar la carga en la órbita final, pasarán de 320.000 a 400.000 libras-fuerza, lo que amplía el abanico de trayectorias y destinos que el cohete puede alcanzar. Para las misiones científicas o lunares, este aumento es especialmente relevante.
Además de la potencia, la empresa está ajustando la arquitectura del vehículo para ser más eficiente. Presentaron una cofia reutilizable, tanques rediseñados y un sistema de protección térmica más robusto para acelerar el tiempo de respuesta entre vuelos. Estas mejoras buscan recortar costes, pero también aumentar la regularidad de las misiones.
New Glenn ya ha demostrado que puede recuperar su primera etapa, y Blue Origin quiere exprimir ese margen. Con una cofia reutilizable y un escudo térmico más resistente, la compañía pretende acercarse a un modelo de lanzamientos más frecuentes y predecibles, algo clave para competir con SpaceX.
Otro punto fuerte de esta actualización es su impacto inmediato para los clientes. Las nuevas capacidades permiten transportar más masa tanto a órbitas bajas como a destinos más lejanos. Misiones hacia la Luna o cargas pesadas para satélites comerciales podrán despegar en un solo lanzamiento sin la necesidad de vehículos complementarios.
Sin embargo, Blue Origin no se queda ahí. La empresa reveló el desarrollo de un nuevo cohete superpesado llamado New Glenn 9x4, que utilizará nueve motores en la primera etapa y cuatro en la segunda. Este gigante podrá llevar más de 70 toneladas métricas a la órbita baja, una cifra que lo coloca en la liga de lanzadores más potentes jamás construidos.
El New Glenn 9x4 contará además con una cofia de 8,7 metros, lo que permitirá transportar cargas voluminosas, módulos lunares y grandes componentes para misiones de espacio profundo. Es un diseño orientado a la exploración y a atender las crecientes necesidades de constelaciones masivas.
Blue Origin asegura que ambas variantes, el New Glenn actual (7x2) y el futuro 9x4, convivirán en el mercado. La idea es ofrecer flexibilidad: un cohete para misiones comerciales y gubernamentales estándar, y otro para campañas que exigen capacidades excepcionales.
Con este anuncio, la compañía de Jeff Bezos deja claro que va a competir en el terreno más exigente de la industria aeroespacial. Si las mejoras se implementan según lo previsto, New Glenn podría convertirse en uno de los pilares de los lanzamientos de gran capacidad en la próxima década.