Un grupo internacional de geocientíficos reveló que las montañas del noreste de Japón se formaron bajo un fenómeno poco común denominado doble subducción con la misma inclinación. El hallazgo fue publicado en la revista Nature Geoscience y aporta una nueva perspectiva sobre cómo fuerzas lejanas pueden dar forma a la corteza terrestre.
A diferencia de lo que ocurre en el Himalaya o los Andes, donde las montañas nacen de colisiones directas entre placas tectónicas, en Japón el proceso es distinto. Los investigadores del GFZ Helmholtz-Zentrum für Geoforschung y la Universidad de Miami descubrieron que dos fosas oceánicas cercanas pueden generar ondas de compresión que se transmiten a grandes distancias.
Las fosas de Ryukyu y de Izu-Bonin-Marianas, al sur de Japón, se hunden en la misma dirección bajo la placa del Pacífico. Este patrón, mantenido durante los últimos 10 millones de años, ha empujado lentamente la fosa del Pacífico hacia el oeste, generando tensión sobre la corteza japonesa.
Como resultado, la región del noreste de Japón ha experimentado una compresión constante que explica la formación de montañas lejos de la frontera de placas. Incluso los modelos sugieren que el fenómeno pudo activar nuevas zonas de subducción en el mar de Japón.
Un ejemplo reciente de estas fuerzas ocultas fue el terremoto de la península de Noto en 2024, que provocó una elevación de 4,3 metros en la línea costera. Este evento se suma a la evidencia de que los efectos de la doble subducción se extienden más allá de la zona de contacto.
Guido M. Gianni, autor principal del estudio, explicó que este proceso genera tensiones horizontales que coinciden con cinturones de fallas activas y áreas de alta sismicidad. Para los investigadores, entender esta dinámica es crucial para explicar la orogenia sin colisiones.
El estudio también ofrece pistas sobre procesos geológicos pasados en otras regiones del mundo. Los científicos creen que mecanismos similares pudieron moldear montañas en el Mediterráneo durante el Mesozoico y en Sudamérica en el Paleozoico.
Más allá de su valor científico, los hallazgos tienen implicaciones prácticas. Conocer cómo interactúan placas distantes permite anticipar riesgos sísmicos en zonas donde los desastres pueden originarse en fuerzas geológicas lejanas.
Los investigadores sostienen que la doble subducción demuestra el poder silencioso de la tectónica global. Aun sin choques frontales, las placas son capaces de generar ondas que remodelan la superficie terrestre en lugares inesperados.
El trabajo concluye que comprender estas interacciones tectónicas es esencial no solo para explicar el relieve de Japón, sino también para prever futuros desastres naturales y mejorar la resiliencia de las comunidades expuestas.