La Organización Marítima Internacional (OMI), el organismo naviero de la ONU, votó a favor de retrasar por un año la decisión sobre la creación de un precio global al carbono en el transporte marítimo internacional. La medida, impulsada por Estados Unidos y Arabia Saudita, bloquea temporalmente uno de los acuerdos más esperados para reducir las emisiones del sector.
El aplazamiento representa un revés para la Unión Europea y otros países como Brasil, que buscaban avanzar hacia un sistema que incentive la descarbonización de los buques. Según analistas, el resultado refleja la creciente influencia política de Washington dentro de la OMI y el interés de las potencias petroleras en frenar medidas que puedan afectar su economía.
La votación, celebrada en Londres, terminó con 57 países a favor del aplazamiento y 49 en contra. El presidente estadounidense, Donald Trump, había pedido públicamente a los estados miembros que rechazaran lo que calificó como “una nueva estafa de impuestos verdes”. Arabia Saudita presentó la moción para posponer el debate, que fue aprobada por mayoría simple.
“Estados Unidos no tolerará esta nueva carga global disfrazada de política ambiental”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de la sesión. Su mensaje reforzó la presión sobre varios aliados, muchos de los cuales terminaron apoyando el retraso pese a sus compromisos climáticos previos.
El transporte marítimo genera cerca del 3 % de las emisiones globales de CO₂, un volumen comparable al de países enteros como Japón o Alemania. Más del 90 % del comercio mundial se realiza por mar, y los expertos advierten que, sin un mecanismo de precios, las emisiones del sector seguirán aumentando en la próxima década.
El plan bloqueado buscaba establecer un impuesto internacional al carbono para cada tonelada de CO₂ emitida por los buques. Los fondos recaudados se habrían destinado a financiar tecnologías limpias y apoyar a los países en desarrollo en la transición energética del transporte marítimo.
“El retraso deja al sector a la deriva en la incertidumbre”, declaró Faig Abbasov, director de transporte marítimo del grupo ambientalista Transport & Environment. “Cada año perdido acerca al sector a un punto de no retorno en sus objetivos de reducción de emisiones”.
La OMI, que reúne a 176 países miembros, ha sido criticada por su lentitud para adoptar medidas climáticas. En abril ya había alcanzado un acuerdo preliminar, pero la salida temporal de Estados Unidos de las conversaciones frenó su implementación y abrió la puerta a sanciones comerciales entre países con posturas opuestas.
El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, pidió a los delegados “no celebrar ni lamentar” el resultado, sino continuar buscando un consenso. Sin embargo, para muchos observadores, el aplazamiento confirma que los intereses económicos aún pesan más que los compromisos ambientales en la arena internacional.