Estados Unidos y Ucrania acordaron seguir desarrollando un plan de paz revisado tras una ronda de conversaciones en Ginebra. Según ambas delegaciones, lo que han elaborado es un “marco de paz refinado”, aunque por ahora no han revelado los detalles. El objetivo es corregir los puntos más polémicos de la propuesta previa, considerada por muchos como demasiado favorable a Moscú, y acercarse a un documento que sea aceptable para Kiev sin tensar aún más las relaciones con Washington.
La Casa Blanca aseguró que la delegación ucraniana les transmitió que esta nueva versión refleja mejor sus intereses nacionales y sus prioridades estratégicas. Kiev, sin embargo, no publicó un comunicado propio, algo que deja cierta incertidumbre sobre hasta qué punto el plan genera confianza o si simplemente se está negociando bajo presión política. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que lideró la reunión, regresó a Washington al final del fin de semana, pero las conversaciones continuarán a contrarreloj.
El borrador original, de 28 puntos, fue duramente criticado. Exigía a Ucrania ceder territorio, aceptar límites militares y renunciar a sus aspiraciones de unirse a la OTAN. Para muchos dentro del país, estas condiciones equivaldrían a una capitulación. Incluso dentro del propio gobierno estadounidense hubo sorpresa, ya que varios funcionarios afirmaron no haber participado en su elaboración. Dos fuentes señalaron que el texto surgió de una reunión en Miami entre el enviado Steve Witkoff, Jared Kushner y Kirill Dmitriev, un representante ruso sancionado por EE.UU., lo que avivó la polémica.
El presidente Donald Trump ha insistido en que Ucrania debe avanzar hacia un acuerdo lo antes posible y llegó a afirmar que Kiev había mostrado “cero gratitud” por el apoyo estadounidense. Las autoridades ucranianas respondieron reiterando públicamente su agradecimiento para evitar tensiones adicionales. Aunque Trump había puesto como fecha límite el jueves, Rubio dijo que ese plazo podría no ser definitivo. Aun así, Zelenskiy podría viajar a Estados Unidos esta misma semana para abordar los puntos más sensibles del documento directamente con el presidente.
Mientras tanto, los aliados europeos presentaron una contrapropuesta que suaviza algunas de las cesiones territoriales y contempla una posible garantía de seguridad estadounidense si Ucrania vuelve a ser atacada. Esta opción ha recibido más respaldo entre los socios europeos y podría servir para equilibrar las exigencias entre ambas partes.
El contexto militar añade presión a las negociaciones. Rusia ha logrado pequeños avances en algunas regiones, mientras que los ataques contra la infraestructura ucraniana continúan dejando a millones de personas sin servicios esenciales. Además, Zelenskiy enfrenta críticas internas por un escándalo de corrupción que salpica a varios ministros y que ha complicado aún más la situación política del país.
El nuevo “marco refinado” es solo un primer paso. La distancia entre las expectativas, los intereses y las presiones externas sigue siendo grande, y el camino hacia un acuerdo real continúa lleno de incertidumbre.
Fuente: Reuters